El edificio (reboot, 7)

Como antes de los terremotos o las grandes tormentas, los animales fueron los primeros en sentir la llegada del edificio. Los animales salvajes huían en desbandada de sus habitats naturales; los domésticos rechazaban la comida y los mimos, arañaban y mordían a sus dueños, cagaban en las sartenes, meaban en los floreros; las fieras de los zoológicos se golpeaban contra los barrotes de las jaulas hasta abrirse el cráneo. Murieron pájaros y abejas y un gorila albino. El animal humano, lo que hay en el humano de animal, también lo sintió y pudo haber tomado nota del aviso, pero su consciencia del desastre inminente quedó sepultada debajo de milenios de civilización, y no hizo nada. O mejor: hizo lo que pensaba hacer, de todas formas.

El edificio (reboot, 6)

Se convoca un concurso para decidir el diseño del edificio (sin saber que, en verdad, el edificio se diseña solo). Se presentan treinta y siete firmas de arquitectos de todo el mundo; éxito superior al esperado. Llega el día, se abren los dossiers, los expertos los estudian. Sorpresa, pavor, escándalo: los 37 diseños son exactamente iguales, desde las configuraciones técnicas a los costes, pasando por la concepción artística o la selección de materiales. Los arquitectos se acusan de plagio unos a otros; vuelan las demandas y los cuchillos, y las demandas por los cuchillos. Los políticos, alarmados, eligen al azar la propuesta de uno de los arquitectos, y a los otros treinta y seis los hacen desaparecer. Quiero decir, a sus propuestas.

Cuando se presenta en público el diseño ganador, es recibido con un coro de “uuuuhs” y “aaaaaahs”. Por una vez, nadie protesta ni dice que él lo habría hecho diferente, que él lo habría hecho mejor. “La mayor obra jamás emprendida”, dicen, “majestuosidad, grandeza, gloria”. “Hay un antes y un después de que se construya este edificio”, dicen; no tienen ni idea de hasta qué punto aciertan.

El edificio (reboot, 4)

Se plantearon varias posibilidades para la localización del edificio. Europa se descartó de inicio: demasiado poblada, demasiado riesgo en caso de derrumbe. La India sí se consideró viable, porque aunque está todavía más poblada que Europa, no está poblada por personas igual de importantes que los europeos. América, África, Australia… Se pensó en buscar un local que tuviera significado simbólico: cuna de civilizaciones, tumba de reyes. Al final, una empleada en una oficina gubernamental de tamaño medio en un país de tamaño medio apuntó a un globo terráqueo con los ojos cerrados y dijo: “Aquí”. Por suerte, no estaba apuntando al mar.

Una vez decidido, el lugar de construcción del edificio fue declarado secreto, lo que es tan absurdo como declarar secreta la existencia de la Luna.

El edificio (reboot, 3)

Después de la tempestad, viene la calma, y después de la calma la tempestad. Antes de que el edificio empezase a ser construido hubo un periodo de confusión y espera, algunos dicen que de siete años, y otros de un siglo. Como cuando un grupo de personas se reúne para hacer algo realmente ambicioso que puede llevarles a la gloria, a la ruina, a la inmortalidad, al ridículo, y se paran, se miran entre sí y dicen: “¿Estamos seguros de esto?”. Como quien inspira profundamente antes de meter la cabeza debajo del agua; como quien da dos pasos atrás para poder saltar mejor hacia delante.

El edificio (reboot, 2)

En un pequeño pueblo de Rusia, en 1825, un niño muere de una forma absurda: está corriendo detrás de uno de sus amiguitos, se tropieza, se cae al suelo, una rama de árbol se le clava en el ojo y atraviesa hasta el cerebro. Sus padres no le lloran porque saben que todo forma parte de todo, todo forma parte del plan, del Plano. El cuerpo de su hijo se descompondrá y se mezclará con la tierra, se convertirá en barro y con ese barro harán ladrillos y con esos ladrillos construirán el edificio. Y su hijo vivirá para siempre. (Lo que no saben es que el edificio se construirá con acero y cristal; que no habrá un solo ladrillo en todo el edificio. Lo que no saben es que su hijo está muerto para siempre).

El edificio (reboot, 1)

Hasta que se empezó a construir el edificio, la historia de la Humanidad es un quiero y no puedo. Egipto florece alrededor del Nilo: sí, pero… César atraviesa el Rubicón: sí, pero… China existe en sí misma, los aztecas adoran a la serpiente emplmada, caen las murallas de Jericó: sí, pero… Colón llega América, Vasco de Gama a la India, los samurais se extinguen, Lenin hace lo que hace, Hiroshima, Chernobil, Bagdag, el muro de Berlín vendido como souvenir. Sí. Pero. Pero el edificio. Dónde. Está.