Mad Men season 3 finale

Si no digo que el episodio final de la tercera temporada de Mad Men me parece uno de los mejores capítulos de final de temporada que he visto nunca, reviento. Eso es evolución de personajes y tramas, eso es recuperar el interés del espectador, eso es reinventarse una serie después de tres años.

Dicho esto, no acabo de entender a qué vienen los flashbacks a la infancia de Don, con un estilo entre melodramático y faulkneriano que no pega nada con el resto de la serie…

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Cuando haces pop…

Probablemente no nos damos cuenta, pero la decisión de empezar a ver una serie es una decisión importantísima, porque puede llevarnos a disfrutar o a desaprovechar un buen número de horas de nuestra vida. Es muy fácil empezar a ver una serie: te sientas delante de la televisión o del ordenador, le das al play

Y ya estás atrapado, acabas de entrar en un mundo de ficción con sus personajes, sus tensiones, sus tramas, su estética… Es muy fácil empezar a ver una serie, sí, pero es muy difícil dejarlo. Porque una vez que te has identificado con los personajes, que los has visto evolucionar o seguir siendo siempre tercamente los mismos, ¿cómo vas a dejarlos a su suerte, dejar de interesarte por ellos, sabiendo que están teniendo nuevas aventuras de las que tú no sabes nada, nada, nada?

E incluso si la serie que te gusta empieza a decaer y degenerar, como Prison Break o Héroes, ¿cómo no pensar, como si fuéramos madres indulgentes, que sólo es una mala racha, que ya mejorará, que va a volver a ser la misma serie original y rompedora que nos atrapó al principio?

Empezar a ver una serie es suscribir un contrato, contraer una obligación. Hacerse esclavo de esa serie por un tiempo indeterminado y, en la mayoría de los casos, ilimitado.

How I met your mother

Por consejo de una buena amiga (¡mucha suerte en Perú, Martita!), me descargué la primera temporada de Cómo conocí a vuestra madre, una de las últimas “sitcom” de éxito estadounidenses. Básicamente, cuenta las aventuras y desventuras amorosas de Ted, y de su grupo de amigos: Ted, Marshal, Lily, Barnie y Robin. Al comienzo de los primeros capítulos, un Ted mayor (en 2030) comienza a contar a sus hijos cómo conoció a su madre (de ahí el título), aunque por el camino, como era de esperar, cuenta muchísimas más cosas…

Por ahora mi opinión de la serie es: “Bueeeeeeeeeeeeno”. Para empezar, porque para ser una sitcom, el nivel de “chistes por minuto” es muy inferior al de otras series como Friends, Frasier o The Big Bang Theory, y en cambio las tramas románticas tienen muchísima más importancia -algo que pasa a veces, en algunos capítulos, en las demás series, pero no todo el rato-. De hecho, si no fuera por las risas enlatadas, la duración de 20 minutos por capítulo y algunos personajes y situaciones, esta serie podría ser una contrapartida masculina de Sexo en Nueva York

Otra razón de que no me esté gustando mucho la serie es el personaje principal, Ted. Se supone que es un romántico empedernido y soñador con el que debemos sentirnos identificados, pero la verdad es que a mí me resulta insoportable: es cursi, victimista, repetitivo, y cuando pone cara de “perrito abandonado” dan ganas de darle de bofetadas más que de abrazarlo. Además, hay una cierta incoherencia en el personaje: por un lado se supone que es un “perdedor” en asuntos amorosos, pero por otro lado cuando conoce a una mujer que le gusta es atrevido, original, inspirado, romántico, y casi siempre acaba llevándosela a la cama (!).

Lo mejor de la serie con diferencia es el único personaje auténticamente cómico (el único “no-normal”): Barnie, el amigo sinvergüenza, mujeriego, cínico, enamorado de sí mismo. Cada vez que veo un capítulo de la serie estoy deseando que Ted se calle y que le deje hablar a Barnie. El resto de personajes, la verdad, ni frío ni calor. Y los guiones, pues hay de todo: The Pineapple Incident me ha parecido que estaba especialmente bien escrito, Slutty Pumpkin me ha aburrido soberanamente…

Una cosa que me ha llamado la atención es que el “encuadre narrativo” que explica el título y el origen de la serie (el Ted-del-futuro explicando a sus hijos cómo conoció a su madre) se abandona muy pronto, alrededor del capítulo 12 de la primera temporada, si no me equivoco, aunque se mantiene la voz en off de Ted al comienzo de los episodios -y de hecho muchos de los capítulos no tratan de “cómo Ted conoció a su mujer”, sino de otros asuntos-. Igual los guionistas se dieron cuenta de que si desvelaban demasiado pronto quién era (y quién no) la madre de los niños, estaban arruinando en cierta medida la tensión romántica de la serie… En todo caso, no queda muy fino plantear un recurso narrativo como este y abandonarlo mediada la primera temporada…

Towards a tipology of comic characters in sitcoms

Apuntes para una tipología de los personajes de las sitcoms o “comedias de situación” (para los fans del lenguaje inclusivo, aclaro que todas las categorías se refieren tanto a hombres como a mujeres, pero me niego por principio a poner “el/la tonto/a”):

  1. El tonto: casi todas las series tienen uno, porque es un recurso humorístico muy socorrido y universal. Suelen ser físicamente atractivos, completando así el tópico del “guapo pero tonto”. Ejemplos típicos: Joey, de Friends; Kelso, de That 70’s Show; Woody, de Cheers
  2. El pijo/snob: en realidad, casi son dos categorías diferentes que sólo tiene en común el tener mucho dinero. El pijo suele ser malcriado, materialista e ignorante; el snob es clasista, cultureta y elitista. Rachel es el paradigma del primer tipo; Frasier y Niles, del segundo.
  3. El casanova: el éxito en el terreno romántico es un recurso humorístico casi tan habitual como el fracaso absoluto en el terreno romántico. Ejemplos: Joey, Charlie en Dos hombres y medio o Blanche en Las chicas de oro.
  4. El nerd: todos los personajes de The Big Bang Theory y The IT Crowd entran en esta categoría. Los nerds se caracterizan por ser expertos en su campo (normalmente ciencias, tecnología, ordenadores) pero carecer casi completamente de habilidades sociales o referencias culturales normales. Que les guste Star Trek, El Señor de los Anillos o La Guerra de las Galaxias es opcional.
  5. El control freak: Obsesionados con el control y la limpieza hasta límites enfermizos, suelen ser el objetivo de las burlas y bromas del resto de personajes. Hay muchísimos ejemplos, aunque el más característico es Mónica, de Friends.
  6. El hippy/alternativo/raro: Con decir Phoebe, está todo dicho. Son personajes al margen de las normas sociales establecidas, que se construyen su propio mundo y viven en él, al margen de las normas que nos gobiernan al resto de los humanos. Hyde, de That 70’s Show es un modelo antisistema, y Sheldon, de The Big Bang Theory, es el modelo robot.
  7. El loser: Sí, muchos de los personajes anteriores son perdedores (por ejemplo, los nerds), pero también se puede ser un loser (alguien a quien todo lo sale mal, a veces por su culpa y a veces por mala suerte) sin ser un nerd. Por ejemplo, Robert, el hermano de Raymond en Everybody Loves Raymond, es un policía de Nueva York sin amigos y con una lamentable vida amorosa.
  8. El gracioso: Me refiero a los personajes que son graciosos incluso dentro del mundo de ficción, es decir, que también son graciosos para el resto de personajes, como Chandler o Raymond. Como varios protagonistas de sitcoms venían de la stand-up comedy, algunas series como El show de Bill Cosby o Seinfeld incluyen monólogos más o menos camuflados dentro del guión.
  9. El viejo gruñón/verde: Sean hombres o mujeres, los ancianos en las series cómicas prácticamente sólo pueden ser de dos tipos: o gruñones como Frank -el padre de Raymond- o Martin -el padre de Frasier-, o viejos verdes -ahora no se me ocurre ningún ejemplo, aunque sé que los hay…
  10. El extranjero: Sí, el extranjero en tierra extraña, que no conoce bien la lengua o las costumbres, es un clásico del humor de todos los tiempos. Recordemos la mítica Primos lejanos, protagonizada por Balki Bartokomous, o los personajes de Fez en That 70s Show o Rajesh en The Big Bang Theory.
  11. El homosexual: Sí, los gays (reconocidos o no) siguen siendo un recurso cómico, y una fuente casi inagotable de malentendidos y dobles sentidos. Hay personajes protagonistas homosexuales (Ellen en Ellen, que salió del armario casi al mismo tiempo en la vida real y en la serie; Will y Jack en Will & Grace…), y personajes secundarios homosexuales (Carol y Susan en Friends, probablemente Gill Chesterton en Friends…).
  12. El normal: Los personajes normales, es decir, que no tienen ninguna característica cómica especialmente reseñable, sirven de contraste para crear situaciones cómicas con el resto de personajes. Por ejemplo, Penny en The Big Bang Theory, no es especialmente tonta ni especialmente pija -más bien todo lo contrario-, pero su función en la serie, además de ser la “tía buena”, es servir de contrapunto con el grupo de nerds que la rodean. También Debra en Raymond es un personaje bastante normal, con el que podemos identificarnos.

Por supuesto, muchos personajes combinan características de varios grupos: Ross, por ejemplo, es un nerd y un loser al comienzo de Friends; Joey es a la vez tonto y casanova; Chandler es un gracioso y un loser; Niles es un snob y un control freak (de la limpieza sobre todo), Sheldon -en The Big Bang Theory– es un nerd y un raro…

Es posible que me haya dejado categorías, claro, pero pienso en los personajes centrales de sitcoms que sigo o he seguido, y todos encajan más o menos en estas doce categorías. ¿Me dejo algo, o se os ocurre algún personaje que no encaje en ninguna?