Piropos (Oda)

Me habían dicho antes
que tengo
ojos de interruptor
o de merluza en salsa verde,
ojos de haberme comido un cactus,
ojos de extintor estropeado.

Me habían dicho antes
muchas veces
que tengo pelo de altavoz
nariz de marisma
cara de deuda externa
cuerpo de Facultad de Teología.

Que cuando callo se me junta
la boca con los desperdicios.
Que tengo voz de cenicero
y la sensualidad de un balón de playa.
Que asusto hasta a los enchufes,
que ando como una lavadora,
que parezco la nieve del televisor,
que ni de lejos es mejor no verme.

Pero hasta ahora
nunca
me habían dicho
que lo mejor que tengo
son mis ausencias.
Gracias.

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Oda al chat

Hola
qué tal estás
de dónde eres
Hola
cómo te llamas
23
Hola
Cómo te llamas
yo soy de Valencia
qué música te gusta
Hola
Cuántos años tienes
Carlos
quiero verte desnuda
Qué tal estás
Hola
31
De dónde eres
¿Estás cachonda?
Madrid
28
rock sobre todo
Hola
¿Edad?
Tócate
Tócate
Tócate
Hola
Cuántos años tienes?
Cómo te llamas
29
Harry Potter
¿Estás mojada?
Hola
De Burgos tú?
Hola
Quiero follar
Cuántos años tienes
Qué tal
Hola
De dónde eres
28
Por el culo te voy a dar para que te duela, zorra
Hola
Hola
Qué tal estás
De dónde eres
Cuántos años tienes

Elegía de amor a la cosa membranosa

Cosa oscura con miembros desbocados
cortinas / candelabros / cascarones
con la calva como una huevo-perla
restos azules / calamar extraño
no cambies nunca / dientes / gafas / pelos
en las orejas / bigote tricolor
papada augusta / cesárea / nixónica
nabucodonosórea
no cambies / no / caídas / contratiempos
calavero-cadencias / cuello histérico
lecturas reader’s digest
película del sábado
pelos en las orejas / piernas cortas
aurícula de cerdo / pies de pato
un mechón en la frente / nunca cambies
estómago en los ojos / sardinilla
violento papagallo
peludo / nunca cambies
te quiero como eres / cosa brusca
babosa / membranosa / nunca cambies
te quiero como eres

Oda al domingo de resaca

Ay
Ay oy uh mmmmmmmmmmmmmh
Apretar las sienes con los dedos
Como si eso fuera a hacer algo
Persiana bajada ojos cerrados
Ay
Aspirina botella de agua
Cama
Ay
Botella de agua
Música suavecita muy suavecita y aun así
Ay
Un mensaje en el teléfono
Comida china recalentada
Cama
Carrusel deportivo gol del Madrid
Ay
Un capítulo de una serie no me entero de nada
Tendré que volver a verlo
Se va haciendo de noche
¿Otra vez?
¿Ya?
Ay

Oda a la ginjinha

Porque si el Haggis tiene un poema dedicado, la ginjinha también se lo merece

¡Oh, ginjinha, deliciosa bebida
Reina entre todos los licores digestivos!
Tú estás por encima de todos ellos
estén hechos
con aguardiente, anís o cazalla.
Tú los vences a todos
con tu buen par de guindas.

Tu color caoba, granate o como se llame
tu textura densa, como de caramelo
(mira, ese es otro posible nombre para tu color)
tu sabor afrutado, como no podía ser de otra manera
(porque tienes frutas)
y el calorcito que das al bajar por la garganta
sobre todo en invierno…

¿Acaso habrá vino que se te iguale,
caldo de Rioja o de Rueda que se atreva a competir
contigo?
¿Acaso un whisky escocés traslúcido y seco
o un vodka ruso, preferiblemente mezclado con naranja
(porque solo no me gusta)
puede compararse
contigo?
¿Es que hay ron, ginebra,
champán, pacharán, vino tinto o chacolí
que se te acerquen?
(La respuesta, por si alguien no lo ha pillado
es “no”)

Así pues,
cuando el camarero pregunta
(a ser posible, en Largo do São Domingos)
si la quiero con o sin
respondo lo que me apetece
(dependiendo del día y el humor)
pago lo que me pidan
(1.10)
cojo delicada y amorosamente en mi mano el vaso de plástico
salgo a la calle
y disfruto del licor
a ser posible con amigos

¡Oh ginjinha,
ginjinha,
ginjinha!

Oda a las latas de conserva

El pez se me escurre.
Se cae al suelo, y se retuerce
por el suelo.

Aletea.

Me agacho para cogerlo
pero se me escurre
otra vez.

Ay, que casi lo tengo, que lo tengo,
abro la boca para comerme el pez
crudo
pero se me cae al suelo
(y van tres).

Ahora parece que sí
tengo el pez cogido entre mis dedos
apretado como una sardina en lata
jajaja
pero de alguna manera
como un último golpe de voluntad
y con la cola
consigue soltarse
y se va
para siempre
por la alcantarilla.

Por cierto, el pez es una metáfora.

No me gusta comer peces crudos.

Oda al aceite de oliva

(A petición de Isabel)

¡Oh, aceite
de oliva!
Qué bonito color tienes
tan dorado;
y qué sabor tan rico tienes
(a aceite
de oliva)
que dan ganas de untar pan y comer-
te;
y cómo humeas cuando se te calienta
demasiado;
y cómo lo pringas todo
que luego no hay quien limpie
las sartenes.

Oh, aceite
de oliva,
qué haríamos sin ti,
cómo freiríamos los huevos
fritos
y las patatas
fritas
y el pollo
asado;
franceses e ingleses
usan mantequilla
pero todos sabemos que los franceses
y los ingleses
están erróneos:
unos vuelcan camiones
otros toman el té a las cinco;
y otros te sustituyen por aceites más baratos
(los que hemos vivido fuera lo sabemos)
pero nada
nada
nada
se compara al sabor crujiente que dejas
oh, aceite
de oliva,
en las croquetas,
las barritas de pescado
o la pechuga de pollo empanada.

¡Oh aceite
de oliva,
dueña y señora de la cocina
dueña y señora de los fogones,
dueña y señora
de las frituras!