1000

Recuerdo una conversación con Txus y Esti, enfrente del hotel Carlton de Bilbao. Sería otoño de 2005, aproximadamente. Ellos hablaban de sus blogs recién abiertos, de que les estaba gustando la experiencia, de que era interesante poder escribir y publicar en internet, aunque también de los peligros de escribir y publicar en internet. Y me preguntaban: ¿y tú por qué no te abres un blog? Y yo me hacía el remolón: no sé, no me apetece, no tengo mucho que contar, no sabría qué decir.

Han pasado casi seis años desde aquello, y por lo que parece sí que tenía cosas que contar. Hoy, con esta, cumplo 1000 entradas repartidas en dos blogs (Bilbao-Limerick, de agosto de 2007 a noviembre de 2009, y Como un libro abierto desde entonces), y cuatro países distintos (España, Irlanda, Rumanía y Portugal). 1000 entradas. Se dice pronto. Una media de casi 22 entradas por mes, durante casi cuatro años. Desde luego, yo no esperaba durar tanto. Ha ayudado mucho, desde luego, el que mi vida haya sido un carrusel nómada durante estos cuatro años: si hubiera sido más estable y menos viajera, probablemente no habría escrito tanto.

Está claro que llegar a 1000 entradas es algo digno de celebrarse, y para hacerlo se me ha ocurrido pedir ayuda a mis amigos, a los que siempre están ahí, leyendo y comentando, y en muchos casos escribiendo al mismo tiempo sus propios blogs (que encontraréis enlazados en la columna de la derecha). Así, durante las próximas semanas, este blog deja de ser mío, y se convierte en una “tribuna abierta” para que estas personas hagan y digan con ella lo que quieran. Sus entradas se publicarán en una serie titulada “Firmas invitadas”, a un ritmo aproximado de una cada dos días, para dar tiempo a que las disfrutéis con calma. Y para que tengáis también tiempo de visitar sus propios blogs: merecen la pena.

Y a los lectores silenciosos, ese 90% de internautas que no escribe y no comenta pero lee, muchas gracias como siempre por aguantar mis desvaríos. 1000 chorraditas después, seguís leyéndome. ¿Sois masoquistas, o algo?

La panacea

En un gesto sin precedentes y de una audacia que solo los siglos venideros podrán juzgar como se merece, el gobierno, con el apoyo del principal partido de la oposición, tomó una decisión tan sorprendente como imaginativa: privatizar el Parlamento, Santa Casa de la Democracia. “Era la mejor solución a todos nuestros problemas”, ha dicho el Presidente, “la panacea universal. Lo que sorprende es que a nadie se le haya ocurrido antes”. Con esta medida, el gobierno pretende acabar de un plumazo con varios de los problemas que aquejan a nuestro país: el descrédito de la clase política, el deterioro del clima social y el despilfarro de dinero público. Y ganar sin duda algún dinerillo, que no vendrá mal a las arcas públicas; ni a algunas privadas.

“No nos engañemos”, ha declarado el líder del principal partido de la oposición; “el Parlamento era un teatrillo que nos costaba a todos millones de millones de euros, para nada. Y para hacer teatrillo, hay otros que lo hacen mejor, y además le sacan beneficio”. En efecto, el principal candidato a adquirir los derechos de explotación del Congreso es un holding compuesto por varias productoras cinematográficas y empresas del sector del entretenimiento, dispuestas a transformarlo en un parque temático en el que los ciudadanos puedan asistir en directo a un encendido debate sobre la inclusión de dos o tres colores más en la bandera nacional; las importaciones de perros alsacianos, o la alineación de la selección de waterpolo. No se descarta tampoco realizar recreaciones de debates históricos, con actores en el papel de Unamuno o Azaña, u ofrecer la posibilidad de vivir, en el mismísimo sillón de Suárez, una reproducción holográfica del 23-F.

A la propuesta de privatización, que será aprobada el próximo mes en el propio Parlamento que pretende privatizar, aún le quedan flecos por cubrir. “No tenemos muy claro qué hacer con las elecciones”, ha declarado un portavoz, “porque está claro que a la gente le gusta votar cada cierto tiempo, le da la impresión como si su opinión valiese para algo”. Por ello, se ha planteado la posibilidad de organizar un Gran Hermano permanente en algunas salas menores del congreso, para que los televidentes puedan elegir quién entra y quién sale con una perodicidad de cuatro años.

“Pero, si los políticos son sustituidos por actores, ¿quién gobernará el país?”, se preguntaba un periodista, indudablemente novicio. “No se preocupe por eso”, le ha contestado el portavoz del gobierno, “nos gobernarán los mismos que nos gobernaban hasta ahora”. (Risas). “Para lo que nos queda en el convento”, ha añadido el portavoz mientras palmeaba a su homónimo de la oposición.

Algunas voces han mostrado también su preocupación por el futuro de los políticos. ¿A qué se dedicarán cuando ya no haya Parlamento ni debates ni elecciones? Pero las propias empresas candidatas se han encargado de tranquilizarles y tranquilizarnos: la compañía que se haga con el usufructo del Congreso ofrecerá un suculento contrato como actor a todo parlamentario que así lo desee, para que finja con gesto airado y elocuente defender los intereses de su país delante de las cámaras. Al fin y al cabo, ¿quién mejor que ellos, que ya tienen experiencia?

Odio eterno a los volcanes chilenos

Aquí debería haber una galería de fotos de Buenos Aires, probablemente de edificios; o mejor todavía, no debería haber nada hasta dentro de quince días, que sería cuando publicaría una galería de fotos de edificios de Buenos Aires. Pero en vez de eso, hay esto:

¿Y por qué hay una foto de un cangrejo de peluche llamado Chaca en vez de una foto de la Casa Rosada? Pues por dos motivos. El primer motivo se llama Puyehue, y es un simpático (sic) volcán chileno que lleva semanas lanzando mierda al aire como si no hubiera un mañana, y que ha hecho que se cierre el aeropuerto de Ezeiza durante varios días (ahora sí, ahora no, abrimos, cerramos, ¿abrimos?, cerramos). Cuando embarcamos en el avión, parecía que iban a reabrirlo y que podríamos volar; pero que el piloto dijera que no íbamos a volar fue una señal bastante definitiva de que no íbamos a volar. Luego, Iberia (a quien este caso ni siquiera podemos echar la culpa, maldita sea) nos ofrecía un pasaje para cuatro días más tarde y claro, siempre con la duda de si para entonces el Puñetehue habría dejado de echar mierda al aire como si no hubiera un mañana, así que decidimos cancelar el viaje; o mejor dicho, aplazarlo hasta el otoño. Sea como sea, al dios de los volcanes chilenos pongo por testigo, que antes de que acabe 2011 pisaré tierras argentinas.

El segundo motivo de que haya una foto de un cangrejo de peluche llamado Chaca en el blog, es que espero que Esti lo vea y sonría, por lo menos un poquito. ¿Sí?

De aquí a cien años, todos tontos

Pues ya está montada otra vez. Cada cierto tiempo, algún intelectual, escritor, filósofo, psicólogo o pedagogo carga contra las nuevas tecnologías (da igual cuáles: ahora es internet; antes fue la televisión, los videojuegos, la calculadora, los relojes digitales, da igual) acusándolos de destruir nuestras neuronas o mejor dicho, nuestra manera de usarlas. Esta vez le ha tocado a Vila-Matas, quien publicaba en El País un artículo, supongo que voluntariamente polémico, cargando contra Twitter y su efecto empobrecedor en nuestra comprensión del mundo y en nuestra construcción del conocimiento.

Creo que en estos temas es importante mantener la cabeza fría. Es muy fácil caer en la típica división entre apocalípticos e integrados (que no siempre coincide con la división viejos/jóvenes) y ponerse ahora, por efecto rebote, a cantar las loas de Twitter, Facebook e internet en general. Vamos a plantearnos un sano término medio: que efectivamente internet (las nuevas tecnologías en general) pueden estar cambiando la forma en que vemos y concebimos el mundo; pero que eso no tiene por qué ser necesariamente un empobrecimiento.

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#acampadalisboa (3): una semana después

En realidad, esta entrada es una actualización de la que escribí hace exactamente una semana, donde planteaba algunas reflexiones sobre la #acampadalisboa y las demás acampadas creadas a partir del movimiento 15M. Desde entonces, las cosas han evolucionado bastante: a veces para mejor, otras para peor. Digamos, para empezar, que soy bastante más optimista respecto al futuro o logros de las acampadas españolas, pero mucho menos con respecto a la de Lisboa. Ahora me explico.

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#acampadalisboa (2): Reflexiones

1.- Diría yo que hay dos tipos de personas en España: los que creen que la gran noticia de estos días es la aplastante victoria del PP en las elecciones municipales y autonómicas (estén contentos o tristes con los resultados); y los que (estén a favor o en contra) creen que la gran noticia de estos días son las concentraciones del 15-M, DemocraciaRealYa, AcampadaSol o como se les quiera llamar. Yo estoy en los del segundo grupo, aunque por supuesto me doy cuenta de que la primera noticia tiene consecuencias inmediatas mucho mayores.

2.- Los movimientos y acampadas que han surgido en los últimos 10 días no tienen un único origen concreto: ni está Rubalcaba detrás, ni son un movimiento de extrema-izquierda-proetarra, ni han nacido como consecuencia del libro ¡Indignaos! de Hessel, ni tenían por intención principal alterar el resultado de las elecciones municipales (o no en el sentido que algunos pensaban). Más bien es el estallido de una burbuja de frustración y rabia que llevaba meses formándose y manifestándose en forma de hastag y de grupo facebook (#nolesvotes, #DemocraciaRealYa…) y que ahora ha encontrado su catalizador o canalizador en el Mundo Real.

3.- Creo, sin datos, que quizás el 90% o 95% de las personas que se manifiestan estos días son de izquierdas: no hay más que ver cómo han reaccionado los medios de izquierdas –El País, Público– y los de derechas –ABC, La Razón, Libertad Digital- ante las acampadas; o las pancartas desplegadas por los manifestantes, o algunas de las reivindicaciones que se han incluido en sus manifiestos o asambleas. Pero también creo que el movimiento en sí, por principio, no es necesariamente de izquierdas: se ha definido (yo creo que sinceramente, al margen de conspiranoias extrañas) como un movimiento apartidista, que no apolítico. De ahí que haya podido atraer y reunir a tanta gente de edades, condiciones e ideologías distintas, con un enemigo común y fácil de odiar: el “sistema”.

4.- Estos movimientos asamblearios me parecen de una ingenuidad adánica desarmante: lo que la gente (alguna gente) parece querer o cree estar haciendo es refundar la democracia desde cero, volver al ágora griega, empezar a reconstruir la política como si el resto del mundo no existiera. El impulso y el ideal que hay detrás (sanear el actual sistema democrático; limpiar la política de corrupción; establecer mecanismos de democracia más directa y representativa) es loable y necesario; pretender que estas asambleas ciudadanas o vecinales sean el comienzo de esa nueva democracia es, bueno, eso, ingenuo. Dos ejemplos: una de las propuestas que se oyó en #AcampadaSol era abolir el FMI; una de las pancartas de la #AcampadaLisboa decía: “Fuera las ideologías de la política”.

5.- Creo que estos movimientos entran ahora en una fase muy difícil: ha sido relativamente fácil, hasta ahora, congregar a decenas de miles de personas, porque protestaban contra cosas contra las que es difícil no protestar: el bipartidismo oficioso que nos gobierna; la corrupción impune de los políticos; la desfachatez y el poder ilimitado de los mercados, los bancos y las grandes empresas (multi)nacionales; el injusto reparto de las consecuencias de la crisis. Pero ahora llega el momento de hacer propuestas concretas, de decir a favor de qué estamos, cómo analizamos la crisis económica, social y política, qué soluciones concretas (y realistas) proponemos. Y ahí va a ser difícil que encuentren puntos de enganche tan fuertes, y es posible que el movimiento pierda fuerza o se fragmente.

6.- Como se entenderá por los puntos anteriores, soy bastante pesimista con respecto a los resultados a corto plazo que puedan conseguir estos movimientos. Creo que durarán una temporada más, producirán documentos y noticias durante unas semanas y luego se disolverán, ya sea por agotamiento interno, o por presiones externas (ahora que ya no hay elecciones a la vista, no me extrañaría que se empezasen a ver cargas policiales en las plaza).

7.- En cambio, creo que este movimiento puede tener consecuencias más sutiles y más duraderas a medio o largo plazo: porque ha demostrado que la juventud no estaba tan anestesiada ni tan acomodada como decían algunos, y que tiene capacidad de movilización y organización; porque puede contribuir al crecimiento o a la recuperación de partidos alternativos a “los dos grandes”; porque puede contribuir a que surja un debate interno en los grandes partidos, sobre todo en el PSOE cuando (si se cumplen las previsiones) pase a la oposición en 2012; porque puede ayudar a crear o engrandecer movimientos sociales de base alternativos a los partidos y a los sindicatos, que pueden ser importantes, quién sabe, en una futura democracia más crítica y participativa.

8.- Es por esos motivos por los que creo que es necesario apoyar estas acampadas: por lo que representan de llamada de atención general y cuestionamiento crítico de un sistema que parecía intocable e incriticable. Porque el sistema político español da muestras muy claras de degradación (corrupción, ausencia de debate, corporativismo, injerencias en la justicia…) y a los grandes partidos no parece preocuparles, más bien al revés. En cambio, me resulta mucho más difícil participar de la euforia de las asambleas: siempre me acuerdo de esa escena de La vida de Brain en que Brian grita desde la ventana: “tenéis que ser individuales” y la masa responde: “¡¡¡Sí, tenemos que ser individuales!!!”.

9.- Dos reflexiones finales sobre la #acampadalisboa en concreto: la primera es que, si el jueves comenzó siendo un movimiento fundamentalmente de españoles en Lisboa (la primera noche, por lo que me comentaron, eran unos 35 españoles y dos o tres portugueses), a estas alturas se ha convertido ya en un movimiento fundamentalmente portugués, con reivindicaciones específicamente portuguesas (expulsar al FMI, auditar las cuentas del estado…) y protagonizada por portugueses (aunque los españoles sigan estando presentes en mayor o menor medida). De hecho, la Acampada Lisboa solo tiene algún futuro si consigue conectar con el descontento que se expresó en la manifestación de la Geraçao a Rasca de hace algunos meses.

10.- Por ahora, la Acampada Lisboa no da señales de agotamiento ni mucho menos: cada asamblea es más numerosa que la anterior, la intendencia y el funcionamiento interno se van perfeccionando y las personas implicadas parecen dispuestas a aguantar una acampada de larga duración, quizás hasta las elecciones generales del 5 de junio. Su evolución dependerá de dos factores, creo yo: que consigan aguantar también entre semana, cuando la mayoría de la gente tiene que trabajar; y que no cambie la actitud policial, que hasta ahora ha sido de lo más comprensiva e incluso colaborativa con los participantes.

#acampadalisboa (1): Documentos

Manifiesto oficial (provisional) de la Acampada Lisboa:

1º Manifesto do Rossio

Os manifestantes, reunidos na Praça do Rossio, conscientes de que esta é uma acção em marcha e de resistência, acordaram declarar o seguinte:

Nós, cidadãos e cidadãs, mulheres e homens, trabalhadores, trabalhadoras, migrantes, estudantes, pessoas desempregadas, reformadas, unidas pela indignação perante a situação política e social sufocante que nos recusamos a aceitar como inevitável, ocupámos as nossas ruas. Juntamo-nos assim àqueles que pelo mundo fora lutam hoje pelos seus direitos frente à opressão constante do sistema económico-financeiro vigente.

De Reiquiavique ao Cairo, de Wisconsin a Madrid, uma onda popular varre o mundo. Sobre ela, o silêncio e a desinformação da comunicação social, que não questiona as injustiças permanentes em todos os países, mas apenas proclama serem inevitáveis a austeridade, o fim dos direitos, o funeral da democracia.

A democracia real não existirá enquanto o mundo for gerido por uma ditadura financeira. O resgate assinado nas nossas costas com o FMI e UE sequestrou a democracia e as nossas vidas. Nos países em que intervém por todo o mundo, o FMI leva a quedas brutais da esperança média de vida. O FMI mata! Só podemos rejeitá-lo. Rejeitamos que nos cortem salários, pensões e apoios, enquanto os culpados desta crise são poupados e recapitalizados. Porque é que temos de escolher viver entre desemprego e precariedade? Porque é que nos querem tirar os serviços públicos, roubando-nos, através de privatizações, aquilo que pagámos a vida toda? Respondemos que não. Defendemos a retirada do plano da troika. A exemplo de outros países pelo mundo fora, como a Islândia, não aceitaremos hipotecar o presente e o futuro por uma dívida que não é nossa.

Recusamos aceitar o roubo de horizontes para o nosso futuro. Pretendemos assumir o controlo das nossas vidas e intervir efectivamente em todos os processos da vida política, social e económica. Estamos a fazê-lo, hoje, nas assembleias populares reunidas. Apelamos a todas as pessoas que se juntem, nas ruas, nas praças, em cada esquina, sob a sombra de cada estátua, para que, unidas e unidos, possamos mudar de vez as regras viciadas deste jogo.

Isto é só o início. As ruas são nossas.

Imágenes de la sentada enfrente de la Embajada, y de la Acampada Lisboa en Rossio

Vídeos:

Para saber más: