Himno anotado de Ruritania

¡Oh, Ruritania,
tú, Ruritania,
oh!
Eres un país.[1]
Tienes ciudades y campos y cosas,
así, en general.

Tus montañas,
o bueno, en realidad, montaña
es, pues eso, una montaña.[2]
Y del río Refer,
¿qué diremos del río Refer?
Nada.
No diremos nada del río Refer.[3]

Tus hombres y mujeres/ovejas[4]
viven en ti,
oh, Ruritania,
porque no tienen ningún otro sitio adonde ir,
pero en cuanto pueden se largan a pastar a otra parte.[5]

Tu historia, oh, Ruritania
no es gloriosa.
De hecho es bastante infame.[6]
Y cuando el destino te dio
una segunda oportunidad
también la desaprovechaste, oh,
Ruritania,
como una imbécil.[7]

En fin, Ruritania, tú misma,
tú verás lo que haces,
yo no digo nada,
tú sabrás.
Vete con cuidadito.[8]

 

Nota final

Las notas a pie de página incluidas en el himno pertenecen con toda propiedad al himno, y deben ser cantadas, o mejor dicho, recitadas en su lugar correspondiente. Por ello, un interpretación completa del himno de Ruritania, con sus repeticiones y sus da capos de rigor, dura aproximadamente diecisiete minutos. Este puede ser uno de los motivos (entre muchos otros igual de válidos) por los que Ruritania no fue invitada a participar en los primeros Juegos Olímpicos Modernos (ni en ninguno de los siguientes). Para ocasiones menos relevantes, existe una versión abreviada del himno, consistente en la repetición salmódica de los tres primeros versos, cuarenta y siete veces.

 

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[1] Afirmación altamente dudosa en el 99% de los periodos históricos a los que puede referirse.

[2] En realidad, son dos: Plufengflign (“montaña de la derecha”) y Flugengflign (“montaña de la izquierda”), pero están tan cerca la una de la otra que vistas desde Burgund parecen una sola. Para ver las dos montañas separadamente es necesario desplazarse hasta el suroeste de Ruritania, pero ¿quién querría desplazarse al suroeste de Ruritania sin un buen motivo? Curiosamente (o no tan curiosamente, sino con toda lógica), vistas desde el lado francés las montañas invierten su nombre: Plufengflign se transforma en Mongoche y Flugengflign en Mondroit.

[3] Yo tampoco tengo gran cosa que añadir.

[4] Por razones históricas en las que es mejor no indagar demasiado, en algunos dialectos ruritanos se usa la misma palabra (glochchchen) para refererirse a las mujeres y a las ovejas. Esto crea en este verso una ambigüedad políticamente muy incorrecta, pero que a los surrealistas franceses les hizo mucha gracia.

[5] El verbo “pastar” no resuelve la ambigüedad antes indicada, porque puede referirse tanto a los hombres y mujeres que, efectivamente, emigraban en masa en cuanto sus padres miraban hacia otra parte, o a las ovejas, que cruzaban la frontera para pastar en los campos franceses o prusianos en cuanto sus pastores miraban a otra parte.

[6] Este verso, considerado apócrifo por los nacionalistas ruritanos, aparece sin embargo en la versión más antigua del himno, que al parecer fue escrita en las postrimerías de la Revolución Ruritana, o sea, cuando ya se sabía que iba a fracasar y probablemente el autor del himno quería congraciarse con los vencedores.

[7] Definitivamente este himno fue escrito por un enemigo de Ruritania, lo que lo convierte en un himno único en la historia de la humanidad. Y de la música. Y de Ruritania.

[8] En español en el original.

Interludio musical brasileiro

Para compensar toda la coña que están dando con el “Ai se eu te pego” de Michel Teló (que sí, hay que reconocer que es pegadiza), aquí va algo de música brasileña de la buena. No es que yo sea un experto, y de hecho agradezco sugerencias en los comentarios, pero sí sé lo suficiente para saber que Brasil no es solo samba.

António Variações

Casi por casualidad me entero de que ayer habría cumplido 67 años el músico portugués António Variações, que nació (efectivamente) el 3 de diciembre de 1944. Y digo que “habría cumplido”, porque António Joaquim Rodrigues Ribeiro (su verdadero nombre) murió de SIDA en 1984, convirtiéndose en el primer personaje público portugués en fallecer a causa de esta enfermedad. Por eso, y por su peculiar estética y su asumida homosexualidad, se le ha llamado a veces “el Freddie Mercury portugués”. Desde un punto de vista español, António Variações habría encajado sin problemas en el panorama ochentero de la “Movida”.

Más allá de la estética, y a pesar de no tener ninguna formación musical formal, la música de António Variações ha tenido una gran influencia en el pop-rock portugués de las décadas siguientes: abrió una línea nueva que después han seguido otros grupos, y colaboró con algunas de las bandas más influyentes de la época, como GNR o Heróis do Mar. Sus canciones son variadas, aunque en general yo las describiría como “pop psicodélico”. Aquí van dos ejemplos: O corpo é que sofre y É p’ra amanhã.

Veinte años después de su muerte, en 2004, un grupo de músicos y cantantes de renombre, entre los que figuran el fadista Camané o la cantante Manuela Azevedo del grupo Clã, grabaron un disco con canciones inéditas de António Variações, encontradas en cintas y papeles. Entre estas canciones, sobresale Quero é viver, especialmente emotiva por ser, precisamente, una canción póstuma: