Historia personal de ULAD

Muchos de los lectores habituales de este blog ya sabrán, por otros medios, que mi otro blog, “Un libro al día“, cumple hoy tres años, lo que en términos internéticos (y perrunos) correspondería a la mayoría de edad. ¡Tres años! Quién lo diría. Así que, en plan Donoso, me calzo los guantes de escritor de memorias…

(Ruido de arpa y neblina que indica que el personaje está recordando)

La idea de crear un blog solo sobre libros se me ocurrió allá por octubre o noviembre de 2008. De hecho, creé el esqueleto del blog, que ya se llamaba “Un libro al día”, con mi perfil de blogspot, pero no me decidí a empezarlo. Pensaba, y con razón, que era imposible mantener ese ritmo de reseñas yo solo. Así que la idea se quedó en barbecho hasta que, en navidades, escribí a tres personas para proponerles que colaborasen en el proyecto, que pasaría a ser así un blog colectivo. De las tres personas, dos (Jaime y Esti) aceptaron; el nombre de la tercera persona permanecerá para siempre en el economato.

El caso es que, una vez formado el equipo inicial de tres personas, empezamos a escribir borradores de reseñas para tener un arsenal ya preparado cuando definitivamente publicásemos el blog. Estos eran tiempos adánicos, en los que todo era posible y todo estaba por decidir: formato de las reseñas, etiquetas, extensión, periodicidad, todo. Sobre algunas de estas decisiones escribimos en el propio blog (aquí y aquí, por ejemplo). El caso es que, cuando ya teníamos unas cuantas reseñas almacenadas (unas veinte o así, ya no recuerdo), hoy hace exactamente tres años decidimos tirarnos a la piscina y abrir el blog al público.

El primer día tuvimos 67 visitas: nos parecieron muchísimas. Para ser el primer día de un blog, realmente no estaban mal.

Después de eso, todo ha ido aumentando progresivamente: el número de colaboradores, hasta los 11 actuales; el número de entradas, que ya está por las 1097; y también el ritmo de visitas. No me siento capaz de recordar en qué orden se unieron al blog Guillermo, Sonia, Ian, Izas, Iván, Montuenga, Ensada y Paula, aunque fue ese aproximadamente, creo. Casi todos nos conocíamos personalmente de la Universidad de Deusto; solo Montuenga y Ensada son “de fuera”, contactos puramente internéticos. A pesar de ser 11 personas, no siempre es fácil mantener el ritmo: todos somos gente muy ocupada, y siete reseñas por semana son muchas; pero lo hemos conseguido: no ha habido un solo día sin entrada en el blog desde que lo abrimos (aunque sí hemos publicado algunas entradas más tarde de las 12:00, que es la “hora oficial de la reseña”.

Es curioso, visto desde dentro, que el número de visitas no aumenta de forma constante, sino a trompicones: nuestra media de visitas diarias sube de repente cien o doscientas personas, y luego se estanca un tiempo, o incluso baja un poco (y uno piensa: “bueno, hasta aquí hemos llegado: hemos tocado techo”); y luego da otro salto a otro escalón, y vuelve a estancarse; y así. Actualmente, en un día bueno (lunes, martes y miércoles, sobre todo) sobrepasamos las 1000 páginas vistas y los 600 visitantes. Además, desde hace un año y pico ULAD (que parecen las siglas de una universidad) tiene también una página en facebook con casi 1500 seguidores, y un perfil en twitter que ronda los 2000. Estamos, como diría aquel, “en la cumbre de toda buena fortuna”.

Además, esta semana pasada pasó algo que significa que hemos conseguido cierta visibilidad: llegó a mi casa en Bilbao un libro enviado por una editorial (para que lo reseñemos, se entiende), pero no venía a mi nombre, sino a nombre de Un libro al día. Por cierto, por si alguien lo duda: no dependemos ni cobramos de ninguna editorial; no aceptamos “libros a cambio de reseñas”; nunca nos comprometemos a hablar bien de un libro, sea quien sea el autor, el editor o el primo del librero. Creo que esa independencia es uno de nuestro grandes valores: en ninguna publicación “seria” podrá leerse que el último libro de Marías es un pestiño, o que Rayuela, como novela, es aburrida.

En fin, que tengo por ULAD un orgullo casi paternal, lo que hace que a veces descuide Como un libro abierto (antes Bilbao-Limerick). Si los blogs fueran personas, Como un libro abierto estaría ahora mismo golpeando brutalmente a ULAD con una quijada de burro.

Ubicación

Usted está AQUÍ.

Ahora, su AQUÍ no es el mismo que mi AQUÍ, así que quizás sería mejor decir que usted está ALLÍ y yo AQUÍ. Claro que, desde su perspectiva, es a la inversa, yo soy el que está ALLÍ y usted el que está AQUÍ.

Salvo que pensemos que el AQUÍ es el ciberespacio este en el que nos movemos sin movernos.

En ese caso podríamos decir que los dos estamos AQUÍ sin estar.

O mejor, que no estamos AQUÍ ninguno de los dos, pero que los dos apuntamos hacia este mismo AQUÍ que es el ciberespacio.

Eso.

Juego

Desde que me dejó Alicia, para distraerme me dedico a comprar billetes de avión.

Los compro de la tarifa más cara, Primera Clase Super Plus Business Deluxe, que permite cancelación instantánea sin recargo (a los pobres en cambio no se nos permite dudar).

Los compro para los destinos más exóticos y lejanos: Tailandia, Nueva Zelanda, Canadá, Sudáfrica, China, Mozambique, Japón.

Veo sus precios: miles de euros que no tengo, que no puedo permitirme gastar.

Aprieto la tecla “Comprar billete”. Relleno mis datos. Acepto las condiciones. Confirmo la compra.

Luego, cierro el ordenador y me voy a pasear con una mezcla de excitación, ilusión y pánico. Mentalmente estoy viajando a esos destinos exóticos y lejanos. Una parte de mí desea que no me dejen devolver el billete y tener que irme a Tailandia, Nueva Zelanda, Canadá o Japón. Pienso en Alicia y en cómo le habría gustado viajar conmigo a esos sitios. Me falta el aliento y al mismo tiempo me río como un idiota.

Luego vuelvo a casa y, cargado de cordura, cancelo el billete.

Mensajes educadísimos me agradecen el interés y me pidan que vuelva a confiar en ellos en otra ocasión.

Y claro que vuelvo: elijo otro destino, la tarifa más cara, introduzco mis datos, confirmo a la compra.

Salgo a la calle.

1000 días, 1000 libros

Pues sí, mi otro blog, el blog colectivo de libros Un libro al día (mi ojito derecho, la niña de mis ojos, las entretelas de mi corazón) cumple 1000 días, 1000 entradas, 1000 libros (bueno, alguno menos considerando que hemos publicado también “metaentradas”). Y para celebrar que seguimos existiendo y que las cosas nos van bien, hemos decidido organizar un sorteo de tres libros: Quédense dentro y cierren las ventanas, Belfondo y Loca Novelife. Para participar solo hay que decir cuál es el libro, de entre los que hemos reseñado en el blog, que más os ha gustado (en un comentario en el propio blog, en twitter o en facebook).

Así que ya sabéis, pasaos por allí y dejad vuestro comentario para participar en el sorteo…

El secreto de mi éxito

A veces la gente me pregunta cómo tengo tiempo de ocuparme de tantas cosas: mi trabajo, mi vida social, mis blogs, facebook, twitter… La verdad, y el secreto de mi éxito, es que en realidad soy dos hermanos gemelos idénticos. Los dos se llaman Santi, lo que al principio puede resultar algo confuso, pero también es muy conveniente en ocasiones.

Santi es más activo y dinámico, más extrovertido también. Le gusta ir al cine y al teatro, viajar, salir a pasear con su novia. No le importa contar sus intimidades, aunque a veces las tergiverse un poco para hacerlas más literarias, y tiene un alma fundamentalmente social.

En cambio, Santi es mucho más reservado y pacífico. Si por él fuera, se pasaría el día en casa leyendo y comentando lo que lee, y casi nunca vería a personas tridimensionales. De Santi no sabéis casi nada, ni lo vais a saber, porque moriría antes que decir nada sobre sí mismo.

A veces Santi siente cierta envidia de Santi e intenta imitarle, pero lo hace fatal: los resultados suelen ser casi siempre fracasos bastante ridículos. Seguro que sabéis a lo que me refiero. Pero la mayor parte del tiempo, Santi y Santi se entienden bastante bien, y se complementan en el reparto de las tareas (aunque a veces, solo para divertirse, Santi le deje a Santi que ocupe su papel durante un tiempo).

Y por si os lo estáis preguntando, esta entrada la ha escrito Santi.

Aclaración

Cuando hablo de Alicia, miento. Alicia es un producto sublimado de mi imaginación y mi experiencia. Nunca he tenido ninguna novia llamada Alicia, y aunque seguro que hay más de una Alicia española estudiando portugués en Lisboa, yo no las conozco, a ninguna de ellas. Nunca he buscado piso en Graça. No he cortado ocho veces con la misma mujer. No hay ninguna mujer que yo conozca que nunca hable de sus primos. En otras palabras, Alicia no existe.

Cuando hablo de Luckas, miento. Yo nunca he trabajado en Madrid, nunca he salido de una reunión de departamento y me he ido de cervezas con un colega polaco. Conocí a un Luckas en Limerick, pero era un alumno, no un compañero de departamento. Es verdad que, como el Luckas del relato, era inteligente, educado, trabajador, políglota. Pero no estaba casado con una mujer guapísima ni tenía hijos. Luckas, del que hablé aquí, no existe.

Cuando hablo de Santi, miento. Yo no me llamo Santi aunque me llame Santi. Aunque haya nacido en Bilbao, aunque trabaje en Lisboa, aunque haya vivido en Irlanda y en Escocia y en Nueva York y en Rumanía, todas estas cosas son mentira cuando las escribo en el blog. En el momento en el que Santi se transforma en Santi, deja de ser real. Santi no existe.

Todo lo que he escrito en este blog es mentira. Todo lo que escriba en este blog a partir de ahora es mentira. Hasta las fotografías que incluya en este blog son mentira. Este blog no existe.