El huésped (24)

-Hola, mamá.
-No te imaginas la última ocurrencia de tu padre.
-Hola, mamá.
-Hola, hijo. No te imaginas la última ocurrencia de tu padre.
-Qué…
-Pues nada, que le ha dado por obsesionarse con su muerte. Y con el funeral. Y con lo que vamos a hacer con su cadáver cuando se muera.
-Bueno, mamá, es normal que a cierta edad…
-Que no lo incineremos, dice, que quiere que compremos una tumba en propiedad y lo enterremos y que tenemos que prometerle que los demás también vamos a ser enterrados en esa tumba. ¿Te das cuenta? ¡Como si no hubiera más cosas en las que pensar que en su cadáver! ¿A quién le importa ese saco de huesos?
-Hombre, mamá, también tiene parte de razón.
-¡Que compremos una tumba! ¡Primero un coche, ahora una tumba! ¿Quién se cree que somos, los Onassis?
-Últimamente me he dado cuenta… Creo que el cuerpo nos define. No podemos separar lo material de lo no material… si es que hay algo no material. A veces un pequeño cambio en nuestro cuerpo…
-Siempre te pones de parte de tu padre.
-No es eso, mamá…
-Sí es eso. Siempre te pones de parte de tu padre. Seguro que también piensas que tenemos que comprar un coche nuevo.
-No, mamá, lo que digo es… Lo que digo es que cuando nos miramos al espejo, lo que vemos es nuestro cuerpo, aunque pensemos que realmente somos otra cosa que hay por debajo.
-Tú eres muy guapo, no tienes que preocuparte por esas cosas.
-Gracias, mamá.
-Yo en cambio…
-Mamá, no empieces.
-¡Mi cuerpo sí que está sufriendo cambios, y no son pequeños! No sé de qué os quejáis los hombres…
-Mamá…
-Qué…
-Te quiero.
-Yo también te quiero, hijo.
-Dile a papá que también le quiero… con cuerpo y todo.
-Siempre te pones de su parte. No sé para qué te cuento las cosas.
-Un beso, mamá.
-Un beso. Adiós

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El huésped (23)

En qué momento empezó a tener esa sensación de irrealidad:

-El día que le dijeron que tenía un ovario

-El día que empezó a dolerle el costado izquierdo del abdomen

-El día que conoció a la chica que le gusta en la oficina

-El día que comprendió que Fluzo no era un gato normal

-El día que su madre le dijo por primera vez que su padre quería cambiar de coche (como si el coche de siempre, la realidad de siempre, ya no sirviera)

-El día que adoptó a Fluzo, pensando que era un gato normal

-El día que empezó a trabajar en la oficina, aunque todavía no se hubiese fijado en la chica que luego vendría a gustarle

-El día que nació Fluzo, aunque entonces no se llamase Fluzo ni fuese su gato

-El día que su comprendió que su madre no era una madre normal (era domingo, estaban comiendo los tres juntos sus padres y él, cuando terminaron de comer su madre trajo el postre, había hecho galletas, galletas, galletas, ocho bandejas de galletas, todas quemadas como carbones, su madre se echó a llorar)

-El día que comprendió que su padre no era un padre normal (no se acuerda qué día de la semana era, pero sí que era por la tarde, su padre estaba conduciendo, pasaron enfrente de su escuela, su padre paró el coche, le dijo, aquí te quedas, hoy duermes en la escuela, él le miró y se rió, pensando que estaba bromeando, pero su padre no bromeaba, vamos, sal del coche, él ya no se reía pero sonreía, pensando no me vas a pillar, es una broma, su padre seguía serio, serio, luego cogió el volante, arrancó el coche, volvieron a casa)

-El día que él nació, con el germen del ovario en el costado izquierdo del abdomen (o con el ovario mismo, es difícil saberlo)

-El día que sus padres se conocieron, y se reconocieron.

Conclusión: siempre se puede ir más atrás; por mucho que intentemos perseguir a la realidad, acorralarla, fijarla, la realidad siempre es más rápida y se escapa.

El huésped (22)

Con la regularidad del reloj.
Con la regularidad del metrónomo.
Con la regularidad del calendario le vuelve el dolor en el abdomen.
Una vez cada treinta días aproximadamente.
Una vez cada treinta días, durante tres o cuatro días.
No necesita pensar mucho para saber lo que es.
No necesita buscarle explicaciones extraordinarias.
No necesita ir al médico.
Sabe lo que es.
Sabe cómo se llama.
No quiere decir cómo se llama.
Le duele cada mes, cada mes le duele.
Le duele el abdomen, pero no sangra.
Le duele el abdomen pero no hay sangre por ningún lado.
No sabe si eso es bueno o malo.
No hay sangre porque no tiene útero.
Tiene un ovario, pero no tiene útero.
No sabe si eso es bueno o malo.
Cada vez admira más a su madre.
Y a la chica que le gusta del trabajo que no se acuerda cómo se llama.
Cada vez las admira más.
Sobre todo, durante esos tres o cuatro días por mes.

El huésped (21)

Tabla del dolor en el lado izquierdo del abdomen, anotado con espantosa regularidad y ningún criterio científico.

1 1.35
2 1.31
3 2.74
4 2.52
5 2.23
6 1.83
7 1.07
8 1.51
9 1.26
10 1.66
11 1.35
12 2.03
13 1.48
14 4.86
15 7.40
16 8.26
17 6.16
18 4.89
19 2.23
20 1.43
21 1.09
22 3.42
23 1.32
24 2.65
25 1.73
26 1.67
27 2.44
28 1.91
29 1.79
30 1.78

El huésped (20)

De la Wikipedia:

Masculino

El sexo masculino es un término de biología que denota al sexo que produce espermatozoides o polen, un ser vivo (animal o vegetal) que posee órganos reproductivos masculinos.

El símbolo comúnmente utilizado es ♂ (Unicode: U+2642), un círculo con una flecha orientada al noreste. Se trata de una versión estilizada del dios Marte, representando un escudo y una lanza.

El concepto de masculino en gramática

El género masculino es un término de gramática. En los nombres y en algunos pronombres, es el rasgo inherente de las voces que designan personas del sexo masculino, animales macho y, convencionalmente, determinados objetos o cosas. En algunos adjetivos, determinantes y otras clases de palabras, es el rasgo gramatical de concordancia con los sustantivos de género masculino.

Véase también


Del Diccionario de la Real Academia

masculino, na

Del lat. masculīnus.

1. adj. Perteneciente o relativo al varón. La categoría masculina del torneo.

2. adj. Propio del varón. Unas manos masculinas.

3. adj. Que posee características atribuidas al varón. Presume de ser muy masculino.

4. adj. Dicho de un ser: Dotado de órganos para fecundar.

5. adj. Perteneciente o relativo al ser masculino. Célula masculina.

6. adj. Gram. Perteneciente o relativo al género masculino. Sustantivos y adjetivos masculinos. Forma masculina.

7. m. Gram. género masculino. La desinencia -o es marca de masculino en algunos sustantivos.

8. m. Gram. Forma correspondiente al género masculino. El masculino y el femenino de artista coinciden.

género masculino
seudohermafrodita masculino


De Yahoo Answers:

¿Me duele mucho el área de los ovarios, pero… soy hombre ¿que tengo?

Hola, tengo un problema, me duele mucho el area por donde se encuentran los ovarios en las mujeres, pero soy hombre, también tengo problemas en la orina, no es continuo, es por “chorritos” es muy incómodo, ¿que podré tener? tengo 50 años

Respuestas

Mejor respuesta:  si que sos bruto si eres hombre no tienes ovarios, cuidate puede ser problema con la prostota

El huésped (19)

A su madre no le gusta Fluzo; no le gusta como concepto, no como gato. “Mientras tengas a Fluzo, no encontrarás pareja. Mientras tengas a Fluzo, no tendrás hijos. No me darás nietos, y la culpa es de Fluzo”. Él siempre ha querido tener hijos pero, oye, las cosas salen como salen, la vida te va llevando a ciertos sitios, no se puede planear, es complicado. “Mientras tengas a Fluzo”, le dice su madre, que a veces es un poco hija de puta, “no te vas a sentir solo, y la verdad es que estás solo, y yo no tengo nietos”. Haber tenido más hijos, piensa, pero no lo dice. “Puedes tener todos los gatos que quieras, pero eso no sustituye a la experiencia de tener un hijo. Ni de lejos. No tienes ni idea”. Él deja que su madre hable porque dentro de poco cambiará de tema, se le olvidará, empezará a criticar a su padre, pero su madre sigue: “Tienes ya una edad… ya eres un hombre. Ya deberías ser un hombre, comportarte como un hombre. A tu edad yo ya te tenía a ti y tenía un trabajo y una casa y tenía la vida hecha. Quiero nietos”. En realidad, hay poco que le pueda responder a su madre, porque en el fondo piensa lo mismo que ella. No en cuanto a Fluzo, a Fluzo lo quiere con locura. (¿Como a un hijo?) Pero sí en relación con la paternidad. Ya es momento de ser hombre, piensa, y ahora mismo ya ni siquiera estoy seguro de si lo soy. El dolor es intermitente pero profundo e intenso; el que le provoca el ovario, quiero decir.

El huésped (18)

¡VUELA YA! ¡RESERVA TU VIAJE! ¡HUYE! ¡ESCÓNDETE! ¡VIAJA CON OV-AIR-IO!

Lugares a los que piensa exiliarse para escapar de la vergüenza, el oprobio, la rarunidad que siente por tener un ovario en el lado izquierdo del abdomen:

  1. Nueva Zelanda, porque está lejos
  2. Lisboa, porque está cerca
  3. La casa de sus padres, porque se come bien y está caliente
  4. Ouagadougou, porque siempre le gustó el nombre, desde que lo oyó en las clases de geografía de EGB
  5. Nueva York, porque if you can make it there you can make it everywhere.
  6. Teruel, porque no existe
  7. Japón, porque allí estas cosas son normales, ¿no?
  8. Ruritania, porque siempre ha querido saber cómo es una serpiente acangrejada
  9. Marte, porque dicen que pronto habrá misiones tripuladas
  10. Ningún sitio, porque en realidad la vergüenza, el oprobio y la rarunidad nacen de sí mismo, y allá donde vaya se llevará a sí mismo consigo, y no hay quien consiga escapar nunca de sí mismo ni de su propia sombra, ni en Nueva Zelanda ni en Lisboa ni en casa de sus padres ni en Ouagadougou ni en Nueva York ni en Teruel ni en Japón ni en Ruritania ni en Marte.