The best day in Limerick soccer history

Gracias a un compañero de la sección de español me he enterado de una curiosa historia referente a Limerick y su equipo de fútbol. Resulta que, hace ya casi treinta años (mucho antes de que Munster ganase su primera Heineken Cup), el Limerick Utd. vivió su día de gloria cuando le tocó enfrentarse al Real Madrid en los dieciseisavos de final de la Copa de Europa, tras haberse proclamado campeones de la liga irlandesa el año anterior.

Toda la historia está llena de anécdotas. Para empezar, los directivos del Limerick pensaron que sería buena idea trasladar el partido de ida del pequeño Markets Field de Limerick al de Lansdowne Road de Dublín, con capacidad para más de 40.000 personas. Se intentaba así aumentar la recaudación, y evitar una invasión de campo por parte de los aficionados. En realidad, el tiro les salió por la culata, porque la gente de Limerick apenas se animó a viajar, y apenas hubo unas 6.500 personas viendo el partido. Además, el Real Madrid protestó porque no pudo entrenar en Dublín antes del partido (la crónica previa de aquel día de El País es muy agresiva, y hasta insultante, hacia el equipo irlandés, y define a Limerick como una “pequeña ciudad de pescadores”, lo que demuestra que no tenía ni idea de lo que hablaba).

En lo deportivo, el partido de ida pudo ser aún más histórico para el Limerick United, que nunca había ganado un partido en competición europea (sigue sin hacerlo). De hecho, el Limerick se adelantó ante el equipo dirigido por Boskov, y en el que jugaba gente como Juanito, Del Bosque, Santillana o Stielike, con un gol de Des Kennedy, aunque el Madrid terminó remontando con goles de Juanito y Pineda -el primero de ellos, por lo que se puede leer por ahí, de penalty injusto-.

La vuelta fue una historia completamente distinta: en un Bernabeu medio lleno (60.000 personas), el Real Madrid se impuso por 5-1 en un partido aburrido y desnivelado. El gol del Limerick Utd. lo marcó otra vez Des Kennedy, con lo que se convirtió en el autor de la mitad de los goles que recibiría el Real Madrid en toda aquella Copa de Europa (cuatro en total, aunque uno de ellos sirvió para que el Liverpool les derrotara en la final), y en la única persona de Limerick que alguna vez marcó un gol en el Bernabeu en partido oficial.

Casi treinta años después, Des Kennedy dirige hoy un taller de reparaciones de coches muy cerca del antiguo campo de fútbol (hoy, estadio de carreras de galgos), y el Limerick Utd., refundado como Limerick 37, juega sin pena ni gloria en la First Division (la segunda división irlandesa). Pero todavía hay gente, en The Gate Bar, por ejemplo, que recuerda aquellas noches de septiembre y octubre de 1980, en que el Limerick estuvo entre los grandes de Europa, aunque fuera por unas horas.

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Disappointment

Al final, la tarde del sábado fue una decepción en muchos aspectos, aunque no en todos. Efectivamente, como se anunciaba, el Munster-Leinster se convirtió en el partido de rugby entre clubs con más espectadores (82.208 personas abarrotaron Croke Park, con ligera mayoría del rojo de Munster sobre el azul de Leinster, o esa impresión daba en la televisión. Así que en ese apartado, todo un triunfo del rugby irlandés, que sigue creciendo.

Pero luego… Para empezar, en Limerick no pusieron la pantalla gigante en O’Connell Street, como nos habían dicho, sino enfrente del ayuntamiento; y con buen criterio además, porque la afluencia fue mucho menor de lo que se esperaba, ni siquiera estaba muy lleno aquello. Se ve que hubo muchos Limerickenses que decidieron irse a Dublín a ver el partido, ya fuera en el campo o en los bares.

Y el partido, pues un desastre para Munster, al que le salió todo mal: O’Gara falló en patadas a banda que normalmente clava como una máquina; la delantera, sorprendentemente, no consiguió imponerse, y las pocas veces que Mafi o Keath lograron romper la línea de Leinster, faltó el golpe definitivo que convirtiera el avance en puntos. Así, varios ataques prometedores -las famosas largas avalanchas de Muster- se convertían en balones perdidos, una y otra vez. Y encima, ya con Munster volcado, uno de esos balones perdidos lo cogió O’Driscoll, un espectáculo con Leinster como con Irlanda, para hacer el tercer y definitivo ensayo de su equipo. Al final, un resultado que lo dice todo: Munster 6 – 25 Leinster.

Afortunadamente, la tarde mejoró luego con el 2-6 del Barça al Madrid y con una noche de cervezas y música en directo con los amigos…

The biggest rugby match EVER!

Este sábado que viene va a tener lugar en Croke Park (Dublín) el que se anuncia como el mayor partido de rugby de la historia a nivel de clubs: el récord actual de asistencia a un partido de rugby de clubs es de 81.600 personas, en una final de la Guinness Premiership. Croke Park tiene capacidad para 82.000 personas, y se espera un lleno absoluto, porque se enfrentan nada menos que Munster y Leinster, los dos mejores equipos de Irlanda, en una semifinal de la Heineken Cup -la “Champions” del rugby- en el año en que Irlanda ha conseguido el Seis Naciones, el Grand Slam y una mayoría importante en la convocatoria de los British and Irish Lions.

La expectación para este partido es enorme -me recuerda a lo que ha pasado en Bilbao con la final de Copa-: el mismo día de los cuartos de final salieron a la venta 5000 entradas en internet, y duraron aproximadamente media hora. El resto de las entradas que correspondían a Munster se han repartido, como se suele hacer aquí, entre los abonados y los miembros de clubs de rugby de la región, o sea que no han salido a la venta al público. Vamos, que ha sido imposible conseguir una.

Así que para este sábado se anuncia una buena fiesta en Limerick, con pantalla gigante en O’Connell Street incluida (como el año pasado para la final). Además, coincide que este fin de semana es el Limerick Riverfest 2009, un mini-festival con mercado, actuaciones y actividades al aire libre que se celebra todos los años por estas fechas, así que si el tiempo ayuda, puede ser un día completo…