El edificio (reboot, 144)

Grandes máquinas (¿venidas de dónde, enviadas por quién?) arrasan y allanan las ruinas del edificio, ciegan el pozo central y se llevan consigo carretadas y carretadas de arena, que depositan en el mar. Cuando los camiones vuelven al lugar, se encuentran con que las ruinas siguen estando allí, que el pozo central ha vuelto a abrirse y que hay tanta arena como al principio, o más. Arrasan y allanan las ruinas, ciegan el pozo, tiran carretadas y carretadas de arena en el mar; vuelven las ruinas, el pozo, la arena. El ciclo se repite innumerables veces; no importa que dejen un equipo encargado de vigilar el lugar en su ausencia, de forma casi imperceptible todo vuelve a formarse y a repetirse  sin violencia pero sin descanso. No renuncian: quien los ha enviado (¿quién?) exige que no quede rastro del edificio, ni rastro de rastro del edificio. Con tanta arena que han retirado y volcado inútilmente, el mar comienza a secarse, a salarse, los peces mueren y aparecen flotando en la superficie del agua. Es un antidiluvio.

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