El edificio (reboot, 112)

Ay, los edificitarios, reducidos a su animalidad desnuda, a su pura corporeidad, unidos todos por el mínimo común, atados entre sí y al edificio por su parte más oscura, vagando por los pasillos, subiendo y bajando por las escaleras del edificio (¿alguien recordaba que el edificio tenía escaleras?), buscando algo de comida, agua, compañía, compasión, empujados por lo único que los mantiene con vida: la misma vida que exige ser vivida hasta el final de sus fuerzas, la misma vida que empuja hacia adelante a los monos, a las ratas, a las cucarachas, a las plantas trepadoras que en algún momento, nadie sabe muy bien cuándo, han empezado a ocupar los huecos cenicientos de los ascensores, las paredes y columnas del atrio, las cañerías y conductos eléctricos, anunciando, quizás, que todo final es el principio de algo, aunque de ese principio ya no formarán parte ni los edificitarios ni los monos ni las ratas ni las cucarachas, ni el propio edificio, cuya voluntad de permanencia, si es que alguna vez existió, ya se ha extinguido, ay.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.