El edificio (reboot, 79)

Es extraña la gastronomía del edificio. Porque los edificitarios quiere mantener las tradiciones de sus tatarabuelos, los platos mantienen sus nombres, pero no sus contenidos. La tarta de manzana del edificio no lleva manzana, porque en el edificio no crecen manzanos; la sopa de pescado no lleva pescado, porque en el edificio no hay peces, y así con todo. En lugar de los ingredientes originales, los edificitarios usan productos sintéticos, prensados, exprimidos, de colores que van del gris al ocre y que recuerdan a la comida de Navidad de un astronauta. Si un habitante de fuera del edificio probase estos platos, no encontraría ningún parecido con los originales; si un edificitario probase los platos originales, con su manzana, su pescado y su todo, probablemente vomitaría, y daría gracias al Altísimo por no haber nacido en los Tiempos Oscuros en que la gente comía cosas vivas y gelatinosas.

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