El edificio (reboot, 77)

Sí, es verdad, el edificio podía haber sido diferente: más acogedor, más orgánico, más compasivo; y quizás así el edifcio hubiera logrado ser eterno, como pretendía. Hubo que elegir entre construir un edificio divino y uno humano, y el resultado fue el que fue. Al fin y al cabo, la belleza pura siempre tiene algo de terrible; la perfección es enemiga de la vida. Se podría decir que en ese abismo entre el edificio —perfecto— y sus —imperfectos— habitantes se encuentra el motivo de su desaparición.

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