El edificio (reboot, 75)

Lo sentimos como cuando el viento se para en medio de la tormenta; como cuando un balón sube y sube y sube y de repente parece quedarse detenido en medio del aire, flotando, y promete no bajar nunca (pero baja); como ese instante en que el solista acaba de tocar pero el público todavía no se ha arrancado a aplaudir. Me refiero al momento en que el edificio alcanzó su máximo esplendor, su pico de gloria. Lo sentimos, aunque no supiéramos exactamente qué era lo que estábamos sintiendo. Aunque en el fondo, esas es la verdad, sí lo sabíamos.

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