El edificio (reboot, 58)

Los padres de Juana Levernas Yolin vivían en el pisó 521, círculo B, apartamento 26. Juana fue a la escuela del piso 525, estudió Edificiología en la universidad del piso 550. Cuando acabó comenzó a dar aulas en la escuela del piso 510, círculo H; tenía 30 alumnos en cada clase, de los cuales aproximadamente un tercio eran albinos. (Al final de su carrera, esta proporción había subido hasta los dos tercios). En un curso de Seguridad en Ascensores y Montacargas conoció a Mateo, un chico que trabajaba como cocinero en un restaurante del piso 473. Había nacido aún más abajo, en el piso 380, pero había ido a la Escuela de Cocina del piso 450, lo que le había abierto nuevos horizontes. Quizás por su origen en los pisos 300 tenía un aire más rosado y más enérgico que Juana y su familia, como de quien respira más oxígeno en cada bocanada. Algunos decían que su relación no duraría, debido a la diferencia de pisos. Pero los padres de Juana les apoyaban. “Por lo menos no es un albino”, pensaban secretamente. Se mudaron juntos a un apartamento del piso 517, círculo J. “¿Por qué no vamos a visitar a mis padres estas vacaciones?”, le dijo él una vez. “Es que yo nunca he ido más abajo del piso 500”, confesó ella con alguna vergüenza. A él le dolió, pero no dijo nada. Los padres de Mateo vinieron a pasar las vacaciones con ellos. Tuvieron dos hijos, un niño y una niña; ninguno de los dos nacieron albinos.

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