El edificio (reboot, 8)

Los más ricos del mundo se reúnen en uno de sus clubes secretos.

—Ya sabéis lo que viene —dice el que dirige la sesión.

—Sí —contestan todos, con grandes gestos de asentimiento.

—¿Y quién de vosotros ha decidido dar ese paso sin consultárnoslo? ¿Quién, quiénes de vosotros han promovido, apoyado y financiado esto?

Se hace el silencio. Muchos culos se mueven incómodos en otros tantos asiento.

—¡Sabéis perfectamente que sin nosotros, el edificio no existe!

Se hace otro silencio, más tenso que el anterior si cabe. Un señor pequeñito, arrugado, seco y poderoso pide la palabra.

—Es que sin el edificio, tampoco nosotros existimos —dice.

Los gestos de aprobación son menos efusivos, pero igualmente indudables. Se oyen cuchicheos, toses, luego el ruido de sillas que se apartan de la mesa arrastrándose. Uno a uno, los más ricos del mundo van abandonando su reunión secreta. Es agosto. Hace calor.

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