El edificio (41)

Un tornado se queda enganchado al edificio, girando en torno a él como un molinillo. Alimentado por vientos del norte y del oeste, el tornado dura siete años y medio. Durante ese tiempo, los pisos inferiores del edificio viven en una oscuridad casi absoluta; el viento y la lluvia golpean los cristales y los hacen retumbar día y noche. Una ventana del piso 78 cede a los elementos y se rompe, algo que parecía inimaginable hasta ese día; los círculos exteriores de ese piso y de los cinco inferiores quedan completamente anegados; mueren ochenta y dos personas y seis albinos. Después de siete años y medio, el tornado empieza a remitir, a deshilacharse. Los pisos inundados nunca pierden completamente el olor a humedad; se los conoce como “los pisos blandos”. (Cuando las historias del tornado llegan a los pisos superiores, donde nunca dejó de brillar el sol, creen que se trata de un mito: el mito del diluvio universal que todas las civilizaciones parecen compartir; y como han sobrevivido, se consideran parte de los justos).

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