El edificio (35)

Las mujeres albinas de los círculos intermedios son muy apreciadas para realizar ciertos servicios en los demás círculos del edificio, no solo por la blancura brillante de su piel, ni por la ausencia casi total de pelos en su cuerpo, ni por la sensibilidad de sus manos de mujeres (casi) ciegas, sino porque se dice que son particularmente flexibles, lo que les permite hacer cosas que el resto de mujeres, ya sea dentro o fuera del edificio, no consiguen hacer. Qué sean esas cosas, es algo que no sabe muy bien; muchas de las historias que recorren el edificio son probablemente leyendas sin fundamento, y quienes efectivamente han probado sus servicios no lo cuentan, por motivos obvios. Sí se sabe que a veces estas mujeres albinas mueren en el transcurso de los servicios, por causas igualmente desconocidas, y sus cuerpos desaparecen por los huecos de los ascensores en dirección al sótano; nadie las busca.

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