El edificio (24)

Por el día, el cristal traslúcido que recubre el edificio repele la mayor parte de los rayos del sol, manteniendo el interior a una temperatura estable; por la noche, el recubrimiento aislante del edificio conserva el calor del día, manteniendo el interior a una temperatura estable. Esa es por lo menos la teoría: a esta ecuación falta sumarle, en los pisos inferiores, el calor de los cuerpos que entran y salen, de los camiones con sus tubos de escape, de las máquinas, los servidores, las bombas enormes que hacen llegar el agua hasta las plantas más altas. Y por la noche, también por la noche, las enormes puertas de servicio del edificio siempre están abiertas, porque siempre hay mercancías entrando y saliendo, servicios, reparaciones, nuevos inquilinos. En las plantas más cercanas al vestíbulo puede llegar a haber oscilaciones térmicas de 30ºC en un mismo día. Por eso, los resfriados, gripes, faringitis, amigdalitis, pulmonías y bronquitis son habituales en esos pisos. De ahí que, como medida de precaución, para pasar del edificio 50 se exija un certificado de buena salud y unos estrictos análisis médicos. Es lo más lógico, lo más justo, lo más razonable.

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