El edificio (16)

En cuanto el edificio estuvo terminado, sus habitantes empezaron a ocuparlo. Por supuesto, esta frase es falsa: sus habitantes empezaron a ocuparlo mucho antes de que estuviera terminado. Es imposible saber cuánta gente vivía en el edificio; era, con toda seguridad, mucha más gente de la que nunca había vivido en ningún otro edificio hasta entonces, y su población nunca parecía dejar de crecer, aunque el edificio ya no creciera. Los pisos inferiores, e incluso los primeros sótanos, estaban atestados de personas que se ocupaban de la intendencia del edificio: recibir las mercancías, organizarlas, colocarlas en los ascensores correspondientes, recoger los desperdicios, clasificarlos, darles salida, etc. Algunos de ellos iban y venían con los convoys de camiones: su residencia en el edificio era temporal y esporádica; en cambio, quien se instalaba en un piso intermedio o alto, digamos, en cualquier piso superior al 30.º, ya no salía nunca. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Para qué? Y después están los que nacieron en el edificio y nunca pisaron el mundo fuera de él, cuyo número es difícil de conocer. Pero de los edificitarios habrá mucho para decir más adelante.

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