El edificio (3)

A medida que el edificio iba creciendo, la gente iba anotando a cuánta distancia se conseguía verlo. “Ya se ve a cinco kilómetros; ya se ve a cincuenta kilómetros; ya se ve a quinientos kilómetros”. Algunos protestaban: “¡Eso es imposible! ¡Nada puede verse desde tan lejos!” Pero la gente que sí, que sí, que lo veían. ¡Hasta desde el espacio lo veían! ¡Hasta desde Marte, los marcianos…! En Londres, Nueva York, Tokyo, la gente miraba hacia el horizonte, en dirección al edificio, y juraban ver la punta asomar allá al fondo, entre las nubes… Desde las antípodas, donde el edificio no proyectaba sombra alguna o la proyectaba toda, había gente que juraba verlo, si se concentraba mucho. Solo los que vivían dentro del edificio no conseguían ver el edificio, porque se lo tapaba el edificio. Qué pena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s