El huésped (2)

En la parada del autobús, mientras esperaba para ir al hospital, se entretuvo mirando las gotas de lluvia que caían en un charco junto a la acera. Cada gota formaba una serie de círculos concéntricos que se extendían muy rápido y desaparecían muy rápido. A veces el ritmo de la lluvia aumentaba y el charco parecía hervir; a veces casi paraba y entonces podía verse el reflejo de los árboles en el charco.

Para aliviarse, y porque el autobús estaba tardando mucho, quiso proyectar el dolor del abdomen en ese charco, imaginar que la lluvia era el dolor, que a más lluvia y más dolor y a menos lluvia, bueno, eso. Pero las cosas no funcionan así, el dolor era independiente de la lluvia y era una putada.

(Luego se acordó de un video que había visto en facebook, de un niño que salta a un charco, a lo que parece un charco, pero en realidad es una poza profunda que se lo traga enterito. También estuvo tentado de hacer la prueba).

Cuando por fin apareció el autobús, su cabeza volvió a la realidad real; pero no volvió lo bastante rápido, porque el autobús metió la rueda en el charco, y le caló los pantalones hasta la altura de la rodilla.

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