El edificio (2)

Para preparar el lugar donde se asentarían los cimientos del edificio se extrajeron dos millones de metros cúbicos de tierra; en su construcción se emplearon más de un millón de toneladas de cemento, y más de 250.000 toneladas de acero. Los cimientos por sí solos ocupaban el espacio de una ciudad mediana (una ciudad subterránea, por supuesto). Cuando se llevaba construida solo la mitad de los pisos, la meseta que rodeaba al edificio ya se había hundido 1,60 metros a causa del peso.

Un geólogo de la universidad de Texas publicó un estudio que demostraba, o quería demostrar, que semejante modificación en el peso de un punto concreto de la Tierra, con materiales traídos de todos los demás puntos, podía modificar no solo la forma del planeta, que se estiraría cada vez más como consecuencia de la fuerza centrífuga, sino también la velocidad y el eje de la rotación terrestre; la relación entre la Tierra y la Luna, y por lo tanto las mareas, e incluso, en último término, la órbita de traslación alrededor del sol.

Este estudio fue silenciado, el científico fue convertido en cenizas, que se mezclaron con el cemento del edificio. La construcción debía continuar.

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