El edificio (1)

La construcción del edificio duró sesenta y siete años desde que se colocó la primera piedra hasta que fue oficialmente inaugurado. Por supuesto, para entonces ya vivía gente en el edificio: los propios obreros encargados de construirlo. Habría sido imposible que los obreros descendieran desde las alturas de los últimos pisos hasta la tierra, fueran a dormir a sus casas y volvieran al día siguiente, no habría dado tiempo, la construcción del edificio se habría ralentizado hasta detenerse. Se acondicionaron veinte pisos intermedios, con doscientos apartamentos cada uno; se permitió que cada obrero se instalase en uno de los apartamentos (a cambio de un módico alquiler que equivalía a la mitad de su salario); se cerraron las puertas del edificio a cal y canto y se instalaron guardas armados junto a las salidas. Algunos obreros saltaban por las ventanas a causa de la claustrofobia, de la rabia o de la nostalgia de la tierra firme, pero eso no importaba, lo que importaba era el edificio, que seguía subiendo hacia el cielo y ya cubría con su sombra regiones enteras en las que nunca más volvería a florecer nada.

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