Agua embotellada

En el restaurante donde trabajo servimos agua del grifo como si fuera agua mineral; en realidad no engañamos a nadie, porque en el menú dice “agua embotellada”, y no “agua mineral”, así que lo que servimos es exactamente lo que decimos: agua en una botella, agua que ha sido metida en una botella, agua embotellada. Claro, los clientes imaginan que cuando piden una botella de agua no es agua del grifo, sino agua mineral, pero al final, ¿qué diferencia hay? Agua es agua, ¿no? Y si de hecho no consiguen distinguir que lo que les estamos sirviendo es agua del grifo, es porque tanto da una cosa como otra. De hecho hasta se podría decir que somos ecológicos, porque reciclamos las botellas, aunque no en el sentido en el que se suele usar la palabra “reciclar”; sería más exacto decir que las reutilizamos. Cuando se vacía una mesa y los clientes se van cogemos las botellas de plástico, vemos si tienen la etiqueta intacta, o por lo menos pasable, y las ponemos en una balda alta en el almacén; luego por la noche a uno de nosotros le toca llenarlas todas y ponerlas en otra balda diferente en el almacén, preparadas para ser servidas como “agua embotellada”. Así que, en realidad, casi hacemos un servicio público, ¿no? Aunque algo de sentimiento de culpa sí debe de tener el dueño, porque lo primero que te explican nada más llegar es que las botellas de agua hay que abrirlas antes de llegar a la mesa, y a ser posible apretando el tapón hacia abajo para que el plástico se roce y haga un ¡crac! parecido al que haría si realmente estuviéramos abriendo la botella, y luego hay que llenar la copa del cliente como si le estuviéramos haciendo un favor, para que así no se pregunte por qué leches el camarero o la camarera tiene que abrirle la botella de agua cuando él es perfectamente capaz de abrirse una botella de agua, ¿no será que está ocultando algo? Y de hecho los clientes casi nunca notan nada, de hecho para la mayoría los camareros somos invisibles así que podríamos sacarnos la chorra y mear dentro de la botella de agua y no notarían nada, pero aun así, qué quieres, a mí cuando me toca servirle a alguien una botella de agua embotellada a alguien, y eso pasa todas las noches un montón de veces, me tiemblan las manos, pienso que me van a descubrir, que van a decir, oye, ¿por qué has abierto esa botella? ¿Quién te ha mandado abrir esa botella? ¡Tráeme otra! O que un superexperto en aguas minerales va a venir al restaurante, va a catar el agua embotellada y va a decir: ¡esto es agua del grifo! Y se nos va a caer el pelo, y a mí la cara de vergüenza por estar dando gato por liebre a los clientes. Claro, también tenemos unas cuantas botellas de agua mineral, porque las botellas de plástico se estropean, o porque un cliente nervioso en su primera cita les arranca la etiqueta y entonces ya no podemos servirlas, y hay que reponerlas, y también porque dicen que el plástico de las botellas se va desgastando poco a poco y el agua se va volviendo tóxica, así que es posible que estemos envenenando a los clientes para ahorrar unos céntimos. Yo no sé si es verdad, la gente se cree cualquier cosa, hay mucha tontería y mucha paranoia, pero no sé, a veces me lo pregunto, ¿y si estamos matando a los clientes con nuestras botellas de plástico reutilizadas? Ya sé, ya sé, todo el mundo lo hace, y yo soy un mandado, pero ¿y si sí, y si sí les estamos matando con nuestra agua embotellada, solo para que el dueño gane unos céntimos más con cada botella de agua embotellada que servimos? ¿Y si sí?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s