Gloria autocorrector, oh sana hale grulla

Lucas Jorgensson había tenido, como todos, mis experiencias extrañas con el autocorrector: “playas” que se transformaban en “poleas”, “calles” en “cascarles”, “amigos” en “salidos”… Al principio su reacción era la de todos: enfadarse, borrar la palabra corregida y volver a escribir la correcta, confiando en que el autocorrector no insistiese en sustituirla. Pero al cabo de un tiempo una idea empezó a abrirse paso en su mente: aquellas correcciones, que a veces eran ridículas, otras absurdas y otras increíblemente imaginativas, no podían deberse al azar. Dios no juega a los dados con nuestros teléfonos móviles.

Porque esa era la única conclusión posible: es Dios quien está detrás del autocorrector. Cuanto más lo pensaba, más convencido estaba Lucas Jorgensson de que había un plan que explicaba la sustitución de “polla” por “pulgar”, “follar” por “Finlandia” o “coño” por “calambre”. El autocorrector era la herramienta de Dios para crear un mundo más puro, más luminoso y también, sí, más misterioso y profundo.

Lucas renunció entonces a su cátedra de Filosofía del Lenguaje en la Universidad de Stuttgart, y comenzó una intensa labor de exégeta de la sagrada voluntad del autocorrector. Pasaba el día enviando mensajes de Whatsapp y anotando las palabras sustituidas. Cuando llenaba una página entera con ellas, comenzaba la fase hermenéutica de su labor: intentaba encontrar relaciones, jerarquías, significado, sentido. Frases cada vez más complejas iban formándose antes sus ojos: los nuevos Mandamientos de la era tecnológica.

Difundió sus primeras conclusiones a través de internet, con la convicción y la tenacidad de los conversos; y su mensaje encontró oídos, porque cualquier mensaje encuentra oídos cuando se grita lo bastante fuerte y se tiene el suficiente dinero. El primer círculo de la Sagrada Palabra del Autocorrector se formó en Stuttgart; el segundo en Oslo; el tercero en Pisa. Las conclusiones que iban publicando separadamente no eran siempre coincidentes, pero Lucas Jorgensson era un profeta benévolo: sabía que la Verdad viene a nosotros de muchas formas y el doble tick del Whatsapp es solo una de ellas.

Cuando se fundó el círculo de exégetas de Los Ángeles y Tom Hanks se unió a él, llos medios de comunicación empezaron a prestar atención a la secta de Jorgensson (aunque ellos se llamaban a sí mismos “siesta”, porque esa era la palabra que el autocorrector había elegido para ellos). Ese fue, en cierto sentido, principio del fin, por dos motivos: primero, porque los círculos de hermeneutas proliferaron hasta el absurdo, convirtiendo lo que al principio había sido una seria labor filosófico-teológica en algo parecido a un sudoku; y en segundo lugar, porque la fama llamó a los imitadores.

En poco tiempo las cosas se pusieron bastante feas. En Las Vegas (dónde si no) se fundó un grupo que afirmaba lo contrario que Jorgensson: no era Dios que hablaba a través del autocorrector, sino el diablo. Su líder, una especie de mezcla de Charles Manson y Steve Jobs, promovía la destrucción de teléfonos móviles, ordenadores y cualquier otra tecnología que incluyese correctores automáticos, y también promovió una agresiva campaña de acoso a los seguidores de Jorgensson, a los que consideraba (lógicamente) como cómplices del demonio. Cuando uno de ellos fue asesinado violentamente en Melbourne, golpeado hasta la muerte con un teclado de ordenador, Jorgensson declaró que se retiraba del mundo, que su visión había sido el resultado del exceso de trabajo asociada a su cátedra y que nunca, nunca, nunca volvería a enviar un mensaje de texto por muchos años de vida que le quedaran.

Los demás círculos languidecieron sin el liderazgo de su fundador; otros se convirtieron en iglesias más o menos autónomas con cierta implantación en países como España, Brasil o Thailandia. Mayor fuerza ganaron los satanizadores del autocorrector: uno de sus máximos representantes llegó a Primer Ministro en Hungría, y prohibió inmediatamente el uso de cualquier tecnología movíl o inmóvil, bajo pena de prisión.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s