El paquete

Ayer llegó un paquete para mí.

(No era para mí)

No tenía destinatario, no tenía remite.

Contenía una bomba.

(En realidad, eran libros)

Los libros no me interesaban demasiado.

(El paquete no era para mí)

Uno era un volumen de poesía; el otro era en realidad el número de una revista.

Pero los libros pueden ser peligrosos.

(Los libros pueden contener ideas)

Pueden contener ántrax, como en el Pentágono.

O estar envenenados, como en El nombre de la rosa.

(El paquete no era para mí)

La moraleja de esta historia es que la amenaza está en todas partes.

Y que es mejor no abrir los paquetes que no estén claramente identificados.

Porque pueden contener antrax.

O estar envenenados.

O contener ideas.

(Y en realidad sabes que seguirás abriendo todos los paquetes que lleguen aunque no tengan tu nombre escrito encima)

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