Ven a mí (sueño o pesadilla o algo más)

Sentados en sillas pegadas a las paredes, los hombres observan a la mujer que baila, todo transcurre en una sala anticuada, decrépita, rococó. Cansada de bailar, la mujer que baila se sienta en una silla vacía junto a la ventana al lado de uno de los hombres, por la ventana entra un luz gris como de invierno.

-¿No quieres venirte conmigo al otro cuarto? -le dice, el hombre duda y se resiste-. Ven conmigo -le vuelve a decir la mujer que baila y el hombre por fin se decide y acepta coger la mano que ella le ofrece y se levanta de la silla y la sigue, el resto de los hombres no hacen nada por detenerlos ni retenerlos.

En el otro cuarto (también anticuado, decrépito, rococó) hay una cama y un lavabo, el lavabo es blanco, la cama tiene sábanas oscuras no realmente, tiene sábanas claras. Pero antes de meterse en la cama se sientan en un sofá con tapizado de rallas verdes y marrones, feo, ella está otra vez más cerca de la ventana como una planta que busca la luz.

Él mira hacia la mesilla de noche y ve un contador en que su tiempo sube y su dinero baja, pero no puede parar lo que ha empezado porque no quiere parar lo que ha empezado, ella le coge otra vez de la mano. De la mano.

-¿Quieres besarme aquí? -le dice la mujer que ya no baila y le enseña un cuello alargado y lleno de tendones, en el que está escrito un precio con letras azules pintadas con cera, a él le preocupa el precio y el contador de la mesilla pero quiere besarla así que la besa en el cuello, casi mordiéndola. (Siguen cogidos de la mano).

Gemidos.

Luego sí están ya en la cama, con ella arrodillada encima de él le acaricia las piernas y el contador sigue contándolo todo, “¿Quieres que te la chupe?”, le pregunta ella y él dice que sí o si no lo dice (por la ventana entra una luz gris que ella ya no busca) tampoco dice que no.

Ella se agacha encima de él y va a empezar a hacer lo que ha dicho que va a hacer pero él entonces se da cuenta de que se le están cayendo los mocos (a ella la mujer que bailaba y ya no baila) y le dice “espera”, y ella se levanta sonriendo y efectivamente de los agujeros de la nariz le salen dos hilos amarillentos verdosos.

La mujer que una vez bailó se gira para buscar un pañuelo pero no tiene tiempo porque antes de que lo encuentre le empiezan a salir también hililos amarillos verdosos de los ojos y de la boca y de la frente, de la raíz del pelo, y él necesita despertarse sobresaltado para comprender que no eran mocos lo que salía sino semen.

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