Todo tiempo pesado (13): ¿Y ahora? (Finale)

En el capítulo anterior: Miren y Santi, ejem, ya sabéis.

 

Aquella noche la pasamos juntos. Quiero decir que dormimos en la misma cama. Aunque en realidad dormir no dormí mucho, primero porque no es fácil dormir dos personas en una cama de noventa en pleno agosto; y también, claro, porque acababa de pasar lo que hacía tiempo que esperaba que pasara, y sin embargo no terminaba de creerme que hubiera pasado.

Cuando vi que empezaba a amanecer, me levanté intentando no despertar a Miren y me preparé un café. Me senté en el sofá del salón y me preparé para la conversación que nos esperaba. Porque estaba claro que iba a haber una conversación, lo que no sabía es cuál iba a ser el tono ni el contenido.

Y así, esperando a que Miren se despertara, yo me quedé dormido.

Cuando volví a despertarme no sabía dónde estaba. Luego poco a poco me fui situando, y entonces me asaltó un miedo: que Miren hubiera hecho las maletas, se hubiera cogido un taxi y se hubiera vuelto a Bilbao. Pero cuando me incorporé en el sofá me encontré con Miren sentada en la otra butaca, con las piernas cruzadas y una expresión burlona en la cara.

-Buenos días -dijo.- ¿Has dormido bien?

-Graplmgaglll -contesté, o algo parecido.

Miren se rió, lo que me relajó un poco y me dio la oportunidad de sonreír también. Me aclaré la garganta lo mejor posible.

-¿Y tú, has dormido bien?

-Muy bien, sí. Hacía tiempo que no dormía tan bien.

Hubo luego un silencio que no era del todo desagradable. Aproveché para levantarme, ir hasta la cocina y beber otro café para terminar de despejarme. Miren vino detrás de mí y se preparó otro café para ella. Mientras desayunábamos, de pie en la cocina, hablamos del tiempo, de posibles planes para el día. Como si no hubiera pasado nada. Solo después, otra vez sentados en el salón, “la conversación” se volvió inevitable.

-Bueno, ¿y ahora qué? -le pregunté a Miren, con los labios temblando.

-¿Ahora qué, de qué? -Miren, otra vez burlona.

-Ya sabes.

-Sí, ya sé. Lo que no sé es qué contestarte. Ahora qué. ¿Tú qué piensas?

¿Yo qué pensaba? Había cosas que estaban claras: Miren y yo ya no teníamos veinte años (¿esto ya lo he dicho antes?); ella vivía en Bilbao y yo en Lisboa; cuando salimos, diez años antes, la cosa no funcionó; y que ahora nos hubiéramos acostado no quería decir que las cosas fueran a funcionar mejor. Miren iba a dejar su trabajo, pero eso no quiere decir que se fuera a venir a vivir a Lisboa conmigo; eso sería una locura. Y además de eso, estaba el otro… El otro, el amigo de Miren en Vitoria…

-No sé qué pensar, Miren. Me gustó mucho lo de anoche…

-A mí también -interrumpió Miren, y nunca he agradecido tanto una interrupción.

-Pero las circunstancias son las que son… Tú y yo… Tú me gustas mucho -dije, y ya no pude seguir más, porque me temblaba demasiado la boca para seguir hablando.

Esta vez Miren no me dijo “tú también me gustas mucho”, así que cuando me recuperé lo suficiente seguí hablando:

-Además, tú estás con… tienes a… ese amigo tuyo…

-Mi follamigo, como tú dijiste.

-Eso.

-Mi follamigo no significa nada, en realidad.

-¿Y yo? -pregunté.

-¿Y tú, qué?

-¿Yo significo algo?

-Claro que significas algo.

-¿Y qué significo?

-Eso ya no lo sé muy bien. Y tampoco sé muy bien lo que yo significo para ti…

-A mí me gustas mucho…

-Ya lo sé…

-Pero no sé si… ¿Tú crees que podemos intentarlo?

-¿Intentarlo? -preguntó Miren, que claramente quería ganar tiempo.

-Sí, intentarlo. Probar. Volver a probar.

Miré a Miren, allí, sentada, en la posición del loto en la butaca, con una camiseta blanca y unos pantaloncitos naranjas, y me pareció más bonita que nunca. O por lo menos, más poderosa. A lo mejor porque en sus siguientes palabras podía tener la llave de mi felicidad. O no.

Todavía se tomó su tiempo, pensando como si masticase. Y luego, con una sonrisa que ya no era irónica, por fin contestó:

-Sí. Creo que podemos intentarlo. Creo que podemos volver a probar.

 

En el próximo capítulo: Miren y Santi se despiden hasta la próxima temporada.

 

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2 pensamientos en “Todo tiempo pesado (13): ¿Y ahora? (Finale)

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