Chinamievillesque

Es muy fácil llegar a San Sebastián; en cambio, conocer Donostia (o Donosti, como dicen los locales) exige tiempo y paciencia. Es muy fácil, por supuesto, dejarse impresionar por las bellezas obvias de San Sebastián (la playa de la Concha, la parte vieja, Urgull, el Buen Pastor), pero entonces se corre el peligro de no apreciar las bellezas, más sutiles, de Donostia (la playa de la Concha, la parte vieja, Urgull, el Buen Pastor).

El clima es sorprendentemente parecido en ambas ciudades, hasta el punto de que hay un dicho popular que reza: “Cuando en Donostia llueve, San Sebastián se moja”. El mejor momento para visitar Donostia es en verano, cuando el tiempo acompaña y muchos de los habitantes locales han ido a pasar sus vacaciones a otro sitio; en cambio, San Sebastián en verano es un horror. Está lleno de turistas que llenan los transportes colectivos, los restaurantes, las cafeterías, los paseos. La situación es todavía peor durante las fiestas de San Sebastián, que además coinciden con las fiestas de Donostia (y a nadie se la ha ocurrido separarlas).

San Sebastián en verano. En la imagen se percibe perfectamente la aglomeración turística.

San Sebastián en verano. En la imagen se percibe perfectamente la aglomeración turística.

Donostia en verano. Nótese la amplitud de espacios en la playa semidesierta.

Donostia en verano. Nótese la amplitud de espacios en la playa semidesierta.

San Sebastián es el lugar ideal para comer un helado, comprar un gateau basque recién hecho o saborear los pintxos más sofisticados de la cornisa cantábrica; en cambio, si necesita una bombilla, pañales o una morcilla para el cocido, deberá desplazarse hasta Donostia (lo que no le llevará demasiado tiempo). En Donostia también se comen buenos pintxos, pero son más artesanales y más rústicos que los de San Sebastián, del tipo croqueta, tortilla de patata o chistorra con pan.

Los habitantes de Donostia son cordiales, sencillos y muy apegados a sus tradiciones; por contraste, los habitantes de San Sebastián son bastante estirados, pijos y algo snobs. Un donostiarra se expresa habitualmente con corrección en español y euskera; el idioma preferido de un habitante de San Sebastián es el francés, que cree hablar como si hubiera nacido allí.

Si tuviera que elegir entre Donostia y San Sebastián, elijo Donostia: San Sebastián está bien para visitar, pero termina resultando cansina después de un tiempo. En cambio, en Donostia uno se siente casi (solo casi) como en Bilbao.

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