Descuento y ahorro

-Disculpe, señor, ¿tiene un momento?

-Pues… si es solo un momento…

-Sí, sí, le prometo que no le robo más de dos horas. ¡Es broma! El humor es la mejor medicina. Solo será una hora. ¡Es broma otra vez!

-Je. Jeje.

-Además, me va a agradecer que le haya parado, porque gracias a mí y a haberse parado a hablar conmigo va a tener una oportunidad que no mucha gente tiene. Qué me dice, querido amigo, si le digo tiene la posibilidad de comprar, en exclusiva, y solo durante el día de hoy, este… ¡¡¡cupón de descuento y ahorro de 25€!!! ¡¡¡Con un 50% de descuento!!!

-¿Y para qué es el cupón?

-¡¡¡Descuento y ahorro!!!

-Ya, pero… para qué vale, por qué se puede canjear el cupón.

-No sé si me está entendiendo bien… Este cupón… mírelo, mírelo bien… este cupón, ¡la gente está pagando 50€ por este cupón! ¡50€! ¡Y yo se lo estoy ofreciendo por 25! ¿Sabe cuánto se está ahorrando usted con este descuento?

-…

-Dígalo, dígalo, si el cupón cuesta 50€ a su precio normal, y yo se lo ofrezco por 25€, ¿cuánto se ahorra?

-¿25… 25€?

-¡¡¡Exacto!!!

-Pero… pero ¿quién está a pagar 50€ por este cupón?

-¡La gente! O mejor, ¡los que no han tenido la suerte de encontrarse conmigo!

-Oiga, creo que es mejor que me vaya…

-No, no, no, no, no. A ver. No me está escuchando. Le estoy ofreciendo la oportunidad de ahorrarse 25€. ¿Cuántas veces, en la vida, le ofrecen la oportunidad de ahorrarse 25€ así, de una tacada? ¿Y sabe para todo lo que dan 25€? Da para ir al cine tres veces, o cuatro si es el día del espectador… Da para comprarse un libro, o dos, o hasta tres… Da para ir a cenar a un sitio elegante, o para llevar a cenar a su pareja a un sitio no tan elegante… Da para coger un taxi hasta la residencia de su madre, llevarle unas flores de plástico o una caja de bombones y todavía coger otro taxi de vuelta hasta casa… ¡25€, amigo mío, son un mundo de placer y deseos cumplidos! ¡¡¡Con este cupón de DESCUENTO Y AHORRO le estoy ofreciendo la felicidad al alcande de la mano!!!

-Pero… yo ya tengo 25€… ¡Y si no le compro el cupón, no estoy ahorrando 25€ sino 50€!

-Discúlpeme, pero eso es incorrecto. No los estará ahorrando: los estará dejando de gastar. Y usted me dirá que es lo mismo, pero no lo es. No lo es. Puede que desde un punto de vista de la fría contabilidad parezca lo mismo, pero para nosotros, para usted y para mí, que somos personas de carne y hueso y sangre caliente, no es lo mismo. Porque si no me compra este cupón, esos 25€, o 50€, nunca habrán salido de su bolsillo ni de su imaginación, y usted no se los gastará, los dejará en el banco o en la caja de ahorros o debajo del colchón y terminará usándolos para pagarse una dentadura postiza o un nuevo tresillo para la sala o una póliza de seguros para su perro. ¿Y usted disfrutará de sas cosas? Dígame, ¿usted disfruta comprando dentaduras y lámparas y pólizas?

-Pues no…

-¡Claro que no! En cambio, si me compra el cupón de descuento y ahorro… por un momento, aunque sea por un momento… en su imaginación habrá gastado 50€, y al momento siguiente, ¡chas!, el cupón hace efecto y usted se da cuenta de que acaba de ahorrarse 25€. Ahora, psicológicamente, esos 25€ que ha ahorrado ya los había dado por perdidos, así que ahora ya tiene permiso para gastárselos en el cine, en libros, en llevarle a su madre unas flores de plástico o unos bombones caducados… Los 25€ que cuesta este cupón está comprando la posibilidad de hacer lo que le venga absolutamente en gana, y no sentirse mal al respecto!

-¿Lo que… lo que me apetezca?

-¡Lo que le salga de las narices! (Hasta un valor máximo de 25€, claro, luego ya empezaría a sentirse culpable por gastar más de lo que ha ahorrado con el cupón de descuento).

-¿Y no se puede comprar más de uno?

-Amigo, amigo… no sea avaricioso, que la avaricia rompe el saco. Ande, ande, aquí tiene un cupón de descuento y ahorro, por valor de 25€,  y no se hable más.

-Gracias, muchas gracias.

-¡De nada, hombre! ¡Soy yo el que le agradece la atención! ¡Una historia exitosa más de descuento y ahorro! Hasta luego, hasta luego, vaya con dios, gaste bien su dinero y no olvide recomendarnos a sus amistades. Adiós, adiós. ¡Hola, hola! Señor, señor, perdone, ¿tiene un momento?

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