La entrevista – Tercera variante

[Comienza la grabación]

SPI – ¿Está grabando? ¿Está grabando? Sí, está grabando. Bueno. Empezamos. ¿Empezamos? Empezamos. Estamos aquí con don… con el señor Guillermo Zamora. Diga hola, señor Guillermo Zamora.

GZ – Hola…

SPI – No hace falta que se agache, el micrófono lo capta todo aunque hable bajito.

GZ – Ah, perfecto entonces.

SPI – Guillermo Zamora es un señor gordo, algo cargado de espaldas, feo como pegarle a un padre…

GZ – ¡Pero oiga!

SPI – No me haga caso, esto son anotaciones mentales que hago para redactar después la entrevista. Ya sabe: “El escritor Guillermo Zamora nos recibe en su casa…”

GZ – ¡Pero no estamos en mi casa!

SPI – Da igual, siempre queda mejor decir que ha sido en casa. Y ya que estamos, ¿no llevará encima una fotografía de su casa, para que me haga una idea?

GZ – Pues no…

SPI – No importa. Vamos a empezzzz… bffff… Perdón, llevo aquí tres horas tomando cervezas, estoy con una acidez que ni se imagina. Vamos a empezar. Guillermo Zamora.

GZ – …

SPI – Guillermo Zamora, es usted, ¿no?

GZ – Sí.

SPI – Bien, es un principio. Y me dicen que escribe usted… ¿poesía?

GZ – ¿No ha leído usted ninguno de mis libros?

SPI – ¡Ah, no! Yo no leo poesía. Yo casi no leo, en realidad.

GZ – Pues…

SPI – ¿Y me dicen que en esto de la poesía es usted famosillo y tal?

GZ – Pues, no está bien que lo diga yo, pero… He ganado algunos de los premios más prestigiosos en lengua castellana: el Adonais, el Loewe, el Miguel Hernández, el Lucas Molero de Colombia, el Reina Sofía de poesía en 2004…

SPI – ¿Y el Nobel?

GZ – El Nobel no… aunque me dicen que mi nombre lleva algunos años sonando…

SPI – Pero no lo ha ganado.

GZ – No.

SPI – Pues entonces, no vale. ¡Mira el abuelete intentando abultar el currículum!

GZ – ¡Pero he ganado otros premios…!

SPI – Ya, pero el que vale es el Nobel. Y el Nobel no lo ha ganado. En fin, vamos a dejar eso. Entonces, poessss… bfff… perdone, cerveza, gas, acidez… Y hablando de eso… ¡Arturo! ¡Sácame otra cervecita! Y a este señor, lo que quiera, que invita el periódico.

GZ – Una manzanillla, por favor.

SPI – ¡Ahí, tirando la casa por la ventana! Si va a ser verdad lo que dicen, que los poetas sois todos unos golfos…

GZ – Oiga, señor…

SPI – Que noooo, que estoy de broma… No me lo lleves a mal. ¿Te importa que te tutee? No te importa que te tutee, ¿verdad, Guillermo? ¿Guille? ¿Alguien te llama Guille?

GZ – No, nadie, y preferiría que no…

SPI – Hombre, mi cervecita. Gracias, Arturo. ¿Cuántas llevo ya?

[Voz del camarero: Nueve con esta. Y no me llamo Arturo, me llamo Braulio]

SPI – Braulio, ¡qué nombre tan feo, jajaja! ¡Mucho mejor Arturo! Pues mira, Arturo, me vas a traer otras tres más y así hacemos la docenita, ¡jajajaja!

[Voz del camarero: Anda y que te (incomprensible)]

SPI – Chico, Arturo, qué poco sentido del humor… ¡Te estás jugando la propina! ¡Jajajaja! En fin, vamos a seguir. Entonces. Guillermo Zamora.

GZ – …

SPI – Vamos, hombre, que esto ya lo habíamos hecho. Usted… Tú eres Guillermo Zamora. Guille.

GZ – Guillermo Zamora, sí.

SPI – Y escribes poesía.

GZ – Poesía, sí.

SPI – ¿Y por qué poesía?

GZ – Hombre, por fin una pregunta de fuste. ¡La poesía, joven, es un llamado esencial del espíritu!

SPI – Eso no lo he entendido.

GZ – Digo, joven, que la poesía no se escoge. La poesía te escoge a ti.

SPI – ¡Ja! ¡Qué tontería! La novela da mucho más dinero.

GZ – Disculpe, joven.

SPI – Mira, es muy fácil. La próxima vez que se te ocurra algo, en vez de escribirlo así, en líneas cortas, que además desperdicias una barbaridad de papel, escríbelas todas seguiditas como las personas normales.

GZ – Pero… eso no es…

SPI – Que sí, que sí, hazme caso, Guille. Escribes así, todo seguido, prosa se llama eso, y ya solo tienes que seguir hasta tener ciento cincuenta o doscientas páginas. A eso se le llama novela. Y vende mucho más que las cosas que escribes ahora.

GZ – Mire, joven, creo que voy a…

SPI – Vendría bien que hubiera una tía de por medio. Una tía buena. Con tetas bien gordas.

GZ – Me va a disculpar, pero…

SPI – Y dos o tres escenas de sexo. Me da que tú de sexo no sabes mucho, pero ya te puedo prestar yo unas revistas…

GZ – Hasta luego, joven. Que le vaya bien.

SPI – ¡Venga, Guille, no seas así! En fin, estos abuelos… Nota mental: el señor Guillermo Zamora se ha levantado de la mesa y se dirige a la salida. Para lo bajito que es, qué gordo que está, parece un armario. ¡Arturo! ¡La cuenta! ¡Pero no pongas “cerveza”!, ¿eh? ¡Pon “varios”!

[Se interrumpe la grabación]

Anuncios

Un pensamiento en “La entrevista – Tercera variante

  1. Pingback: La entrevista – Cuarta variante | Como un libro abierto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s