A veces pasa

La voluntad de los autores no siempre se cumple. En torno al año 1346, poco antes de su muerte, el noble y prudente Don Juan Manuel reunió todas sus obras en un volumen conjunto, en cuidada versión manuscrita, y las depositó en el Monasterio de Peñafiel para que estuvieran preservadas del efecto destructivo de los insectos, la humedad, los desastres naturales y los filólogos. El monasterio de Peñafiel fue saqueado por los franceses durante la guerra de la Independencia y los textos (y el cuerpo de su autor) desaparecieron. El féretro fue redescubierto e identificado de forma casi milagrosa en 1955. Cuando los expertos lo abrieron para examinarlo, encontraron en su interior una copia perfecta, meticulosamente caligrafiada, de las obras de Franz Kafka.

A veces pasa.

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