¿Qué hice?

La publicación de mi anterior entrada en este blog ha provocado un aluvión de mensajes preguntándome qué hice, qué es esa cosa horrible que he hecho. Yo les contesto: “Preguntadle a Alicia”. Pero como esa respuesta no parece ser suficiente, aquí va, esta es mi confesión:

Tengo una doble vida.

En Lisboa, soy un investigador de Literatura Comparada de 35 años llamado Santi. En Bilbao, soy una mujer de mediana edad llamada Eva que tiene marido y dos hijos y trabaja en una óptica.

(No es fácil, como podéis imaginar, ser una mujer de mediana edad con dos hijos, y menos aún cuando al mismo tiempo también se tiene que ser un investigador postdoctoral de 35 años)

Esta charada empezó cuando vivía en Irlanda: una vez volví a casa y me apetecía pasar desapercibido, estar unos días a mi aire sin familia ni amigos ni compromisos, así que no avisé a nadie de que estaba en Bilbao y me inventé otra vida. Me inventé a Eva como un disfraz (nadie me reconoció). Y tanto me la inventé y tanto me creí su historia, que acabé siendo Eva. Y acabé casándome y teniendo dos hijos.

Pero al mismo tiempo seguía viviendo en Irlanda (lo que no era nada fácil, tampoco).

Ahora mis padres se quejan de que vaya tan pocas veces a Bilbao a verles, y en mi trabajo me reprochan que pase tan poco tiempo en Lisboa. En la óptica culpan a mis hijos, que siempre están enfermos, los pobres.

Lo que pasa es que ahora Eva está planteándose (estoy planteándome) seriamente dejar a su marido (a mi marido), porque ha descubierto (he descubierto) que también tiene una doble vida, y que además de ser su marido (mi marido) también es una farola del paseo marítimo de Donosti.

Y eso provoca un problema, porque ¿qué hacemos ahora con los niños? ¿Me los traigo a Lisboa para que los cuide Santi, el investigador de treinta y cinco años al que los niños no conocen de nada? ¿O los dejo en Bilbao para que los cuide su madre, Eva la óptica, y obligo a Santi a renunciar a su vida como becario?

Lo ideal, realmente, sería que Santi (yo) y Eva (yo) se conocieran, se enamoraran y se fueran a vivir juntos. Pero me temo que esa, ay, es una historia imposible…

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10 pensamientos en “¿Qué hice?

  1. Te superas, ¡so-kafkiano! Con lo facilita que resulta la monótona vida de una bibliotecaria rural, sinceramente me has quitado las ganas de inventarme nada diferente.

  2. Lo surrealista o absurdo de ¿Qué hice?,puede darse hoy en día.Resulta que una amiga se inventó que era hombre en algunos chat.(Quería saber que pueden decir las mujeres cuando les sigues un poco el rollete).¡Incleible!.Cómo se pueden contar cosas tan íntimas a quién acabas de conocer.¿Se puede enamorar uno/a sin verse?.¡Uff!.No lo entiendo.

    • ¿Y dices que lo surrealista es que una mujer que se siente sola se confíe al primer extraño que le demuestra, aunque sea fingido, un poco de ‘cariño’? No creo que a eso se le pueda llamar absurdo, sino más bien triste. Tu amiguita, la que se finge hombre en internet amparada en el anonimato que las redes proporcionan, sí es surrealista, por no llamarla otra cosa. (Probablemente oculte ahí una tendencia sexual que públicamente no se atreve a confesar).

  3. Profesor,¿qué te hace gracia?.¡Caramba,caramba!con la bibliotecaria.Creo que nadie se merece conformarse con miguitas de cariño.Y de tendencias ocultas nada de nada.Tesis doctoral sobre redes sociales.

  4. *-* Profe, ¡entiendo tus risas! Los seres humanos tenemos una sorprendente capacidad para buscarnos los líos más absurdos que enmarañen nuestras vidas. *-* Anónimo, ¡que tu amiga doctoranda está con una tesis demasiado manida ya en el entorno sociológico! Quizá el enfoque original que pueda darle sea el de centrarse más en los que, como ella, fingen ser lo que no son. (Por cierto, la mayoría de los que juegan a eso dicen estar realizando estudios científicos; jeje, es mala excusa ya). ¿Será consciente de que, con muchas probabilidades, en más de una ocasión le habrán tomado el pelo contándole falsas intimidades? Tan kafkiano como el relato de Santi será el resultado de su Tesis: ella, fingiéndose hombre, da con mujer que finge enamorarse de ‘él’, o da con hombre que se finge mujer. ¡Gran novela! *-* Santi, ¿sabes que acabo de caer en lo mucho que me recuerda esta ‘vivencia’ tuya a una entrada antigua titulada “Una broma”? ¡Genial aquélla y genial ésta!, como siempre. ¡Gracias por los buenos ratos que nos brindas! (Y me da lo mismo si eres Santi o eres Eva, te leeré y te disfrutaré lo mismo).

    • Creo que el Profe se reía de la entrada, no de los comentarios (así lo he entendido yo, por lo menos).

      Sobre lo de hacerse pasar por otros en internet (hombres por mujeres, mujeres por hombres, pobres por ricos, ricos por pobres…) creo que es muy habitual; en realidad es una forma de teatro, adoptar por un momento otras personalidades… En ese sentido puede ser un experimento divertido. Deja de ser divertido cuando se engaña o se manipula a otras personas y se juega con su vulnerabilidad, claro…

      No me acordaba de la entrada de “La broma”, la verdad, ¡gracias por conocer este blog mejor que yo! 🙂

  5. Pués tengo que decirte,Mayte,que esa tesis fue de las primeras en hacerse.Y sigo pensando que en las relaciones buscadas en internet hay mucha mentira,mucha falsedad y mucho engaño.Te invitaría a unos pastéis de Belem ,para endulzarte el mal humor ,en la famosa pastelería de Lisboa.Y a Amadeus y Santi también.Y ¡al profesor!

    • Jajaja, ¿por qué crees que necesito, Sr. o Sra. Anónimo, endulzar mi supuesto mal humor? Te aseguro que no es así; el leer el blog de Santi es una de las cosas que, por sí solas, ya me arrancan una sonrisa. El ‘tejemaneje’ que nos traemos en los últimos días con tanto comentario es otra de los buenos momentos. Lamento si te di la sensación de estar “de malas”, pero no es así, en serio, ¡aquí siempre me río! Sobre el tema de la falsedad en internet, creo que en definitiva estamos de acuerdo los dos: la simulación, fingimiento o invención de vidas que uno no tiene están a la orden del día. Es por eso por lo que no me parece que pueda salir una tesis rigurosa si se parte de una premisa de falsedad: ¡pasarse por hombre siendo mujer! Yo, desde luego, desconfiaría de las respuestas que haya encontrado: ¿cómo me demuestra la aspirante a Doctora que las supuestas mujeres que le siguieron el rollo eran tales y no hombres divirtiéndose, o chavales de instituto realizando sus propias investigaciones en la misma línea? En fin… ¡que me quedo con tu invitación a “pastéis de Belem”! Cualquier día te escribo por aquí que estoy en la puerta de la tan famosa pastelería de Lisboa y… ¡me los debes! 🙂

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