Explicación no pedida

Querida Alicia,

Cuando te enteres de lo que he hecho (y te enterarás, seguro, si no te has enterado ya) te costará creerlo. Dirás: “No puede ser”. Dirás: “Él no, no puede ser él”. Pero puedes creerlo, es verdad, soy yo, yo he hecho eso.

Quiero que sepas que soy la misma persona: el que conociste, el que estuvo contigo durante casi un año, y este que ahora ha hecho esto (al que cuando te enteres tendrás la tentación de llamar “monstruo” y cosas peores), somos la misma persona. No somos dos, no estoy enajenado, soy plenamente consciente de lo que hecho y de que soy yo quien lo ha hecho.

Te pido, por favor, que no digas, como se suele decir en estos casos: “Estuve con él un año y no lo conocía”. (En realidad fueron once meses, pero eso no es lo importante). No quiero servir de excusa para que la gente te conteste, como se suele contestar en estos casos: “Nadie conoce a nadie, en realidad”, y se sientan sabios por decir semejante estupidez.

No, Alicia, tú sí me conociste, me conociste probablemente mejor que nadie en esta vida, y por eso espero que tú, precisamente tú y solo tú, entienda que esto que he hecho (y que seguramente ya sabes a estas alturas) no es incoherente con el resto de lo que he hecho durante mi vida. Que es el complemente, el contrapunto armónico de todo lo demás.

Hoy no es probable que lo veas así, pero creo que con el tiempo llegarás a entenderlo y a darme la razón.

Te pido por eso (y ya es lo último que te pido, Alicia) que no me recuerdes solo como yo era cuando estuvimos juntos: que me recuerdes también como la persona que ha hecho esta cosa horrible, que a estas alturas ya debes estar harta de saber lo que es. Quiero que tú, por lo menos tú, alguien, sea capaz de integrar esto que he hecho en la narración completa de mi vida sin que parezca fuera de lugar.

Quiero que me comprendas, en un instante de lucidez por lo menos. Después ya puedes despreciarme, odiarme u olvidarme. Ese momento tuyo de comprensión me habrá salvado.

Tuyo que te quiso, y al que quisiste, y que te sigue queriendo aun después de haber hecho lo que ha hecho,

Santi

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9 pensamientos en “Explicación no pedida

  1. Santi,¡por favor!.No nos hagas pensar tanto intentando descifrar qué has hecho.Alicia,¿nos lo podrás contar algún día?.

  2. El deseo que movió al pirómano que incendió la Biblioteca de Alejandría le movía un deseo en especial: ser recordado fuera como fuese en la historia.
    (Alicia, ¡ni caso le hagas! A los que cometen actos terribles hay que eliminarlos por completo del panorama de la historia para darles una buena lección y hacerles sentir lo inútil de su acción). [Por cierto, echaba de menos a Alicia; me ha alegrado saber que aún anda por ahí].

  3. Pingback: ¿Qué hice? | Como un libro abierto

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