Capricho

Apetecer, lo que se dice apetecer, lo que hoy me apetece es coger el metro en una dirección cualquiera, y no bajarme hasta que llegue a la estación final. Y no bajarme cuando llegue a la estación final. Y esperar a que se ponga en marcha en dirección contraria, y seguir en el metro hasta que llegue a la otra punta de la línea. Y no bajarme tampoco. Y seguir dando vueltas y vueltas en el metro como una pelota, leyendo un libro y viendo a la gente que sube, baja, sale de casa o del trabajo, va a cenar con los amigos o vuelve a cenar con la familia, cansados, alegres, enfadados, excitados, lúgubres, mientras ahí afuera está lloviendo y hace frío y ya es de noche hace tiempo. Y seguir así hasta que el último metro llegue a la última estación, y un hombre muy simpático y con voz ronca me diga: “rapaz, é hora de ir para casa”. Y entonces hacerle caso e ir para casa, meterme a la cama y dormir hasta el día siguiente.

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6 pensamientos en “Capricho

  1. Pues resulta que sé perfectamente lo que es sentir un deseo así de extraño o caprichoso, como tú lo llamas. No pensar, o no parar de pensar más bien, pero no en los problemas propios, sino en lo que a cada uno de los transeúntes les da el impulso necesario para respirar. De vez en cuando escapar del mundo y convertirnos en meros observadores externos. Vivir…, sólo… vivir.

  2. Cada día,la maquinaria perfecta de nuestro cerebro,nos ofrece la posibilidad,si queremos ,de hacer ese viaje que nos transporta por las distintas estaciones de nuestra vida.Como en el viaje,la última estación nos devuelve a la cruda realidad.Cierra los ojos e intenta coger ese metro.Luego valora lo que tienes en casa ,en el trabajo,amigos,amor y…,a lo mejor te das cuenta de que no estàs conforme con nada.

    • ¿Y qué hacemos si descubrimos eso precisamente, que nuestra vida no es como la habíamos pensado? ¿Está permitido un cambio de vagón? ¡Es tan cómodo amodorrarse y no pensar demasiado…! (Voto por bajarme del tren, subirme a un caballo y llevar las riendas de mi propia vida. ¡Ea!).

      • Pués entonces ,ten los suficientes reaños para subirte a ese vagón y dejar los demàs atràs.Pero no vivas,por el qué diràn,en un engaño permanente.¡Ea!

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