Así no

Abre la puerta, entra en casa, enciende la luz y se sobresalta: por un momento, el cadáver que desde el sofá lo mira con los ojos muy abiertos le ha parecido un abrigo.

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9 pensamientos en “Así no

  1. Bueno… Sr. o Sra. Anónimo… ¡Hay abrigos horrorosos que pueden a uno paralizarle el corazón si los encuentra en su propia casa! Yo me cuido mucho de a quién le permito visitarme, según la ropa que lleve. (Casi que prefiero ver un muerto sin abrigo, que un abrigo feísimo sin muerto en mi sofá).
    Por cierto, recuerdo ahora un libro que me gustó, “El traje del muerto”, de Joe Hill, y casualmente centra su historia en un abrigo maloliente que perteneció a un mal tipo.

  2. Pero recuerda,que “el hábito no hace al monje”.No todos los que llevan un mal abrigo pueden ser un mal tipo.Los hay que lo llevan de Armani y dejan mucho que desear.Leeré “El traje del muerto”

  3. De esos es de los que yo hablaba precisamente. No elegí bien el adjetivo que debía describir al abrigo y, en realidad, más bien lo refería al poseedor del abrigo en cuestión.Personas que vistan abrigos de coste desmedido, como el que ejemplificas, suelen estar convencidas de que su poder adquisitivo les otorga alguna superioridad sobre los demás (aunque no generalizo y sé que no ocurre así siempre, reconoce que muchos de los que lucen según qué abrigo lo hacen precisamente para “impresionar” con ellos). ¡Esos son los que me asustan y mucho!, más que un muerto y más que alguien con un abrigo andrajoso o “feísimo”.
    😉

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