Escenas de Nochebuena (Diario de a bordo)

18.00 – Esta noche es Nochebuena, como dice la canción. La noche en la que todos somos hermanos, en la que la familia se reúne y celebra unida. El día de la compasión, el cariño y la armonía. Una noche en la que no existe el yo, solo el nosotros. Mi noche favorita del año. Y ahora me voy a beber con los amigos, que si no mamá me pone a pelar langostinos.

19.45 – La reunión con los amigos ha sido un bluff: no ha aparecido nadie. Resulta que ya están todos casados o divorciados o han tenido hijos o los han adoptado o se han hecho famosos o ricos o se han muerto. Todos están mejor que yo. En lugar de irme solo de bar en bar bebiendo, autocompadeciéndome y pensando qué he hecho mal con mi vida, decido volver pronto a casa. A beber, autocompadecerme y pensar qué he hecho mal con mi vida.

20.15 – Mi plan ha estado a punto de fracasar: al verme entrar por la puerta, mamá me ha puesto a pelar langostinos. He usado el típico truco de hacerlo todo muy mal y muy lento, hasta que mi madre me ha dicho “Quita, quita, que ya lo hago yo”. Papá me pide con los ojos que le rescate. Lo siento, papá, no puedo hacer nada por ti. Estás solo.

20.20 – En un movimiento audaz por mi parte, he intentado establecer comunicación con el abuelo Gerardo. “¡Abuelo, qué es eso que está bebiendo!” En vez de contestar, eructa. Patxarán. Yo también voy a ponerme uno.

20.45 – Llega a casa el primo Julen (nombre real, Julián), totalmente tajado. “¿Cómo estaba el ambientillo?”, le pregunta mamá. Sus palabras exactas son: “Pffftiappppawmbmmcaca”.

21.00 – Empieza el mensaje del Rey. Antes de que termine de decir “en estas fiestas tan entjañales”, Julen ya ha empezado a insultar a la televisión. El abuelo se le une. Se pasan gritando los quince minutos que dura el discurso. Luego se abrazan y se echan a llorar, aunque por razones distintas.

21.20 – Llegan el tío Rubén, la tía Aurora y el primo Luisito. Ya solo falta que llegue el tío Arturo con la abuela Eugenia.

21.35 – El primo Julen intenta comerse una loncha de jamón. El abuelo le pilla y le da un cachete en la mano. “¡Que tengo hambre!”, dice Julen. “¡Tú no sabes lo que es el hambre!”, le contesta el abuelo. Se acaba la discusión.

21.45 – Mamá pregunta si el tío Arturo y la abuela Eugenia tardarán mucho en llegar, que se le va a pasar el cordero. Papá les llama por teléfono. “Estamos casi ahí”, dice el tío Arturo.

22.45 – Llega el tío Arturo con la abuela Eugenia. “Nos hemos entretenido algo”, dice. “Je. Jeje. Jejeje. Je”. En la cocina se oye un chirrido que puede ser la puerta del frigorífico o los dientes de mamá.

23.00 – Empezamos a cenar. Mamá trae los langostinos. “Estos los he pelado yo”, digo bien alto para que me oigan todos. No sabía que los ojos de mamá podían abrirse tanto.

23.10 – Dura lucha por el último langostino entre la tía Aurora y yo. Gano yo, porque la tía Aurora se entretiene ayudándole a la abuela a recuperar su dentadura. El que se distrae, pierde.

23.30 – El primo Luisito se ha hecho pis encima. Lo que no tendría mayor problema si no fuera porque Luisito tiene veintitrés años.

23.45 – Llega el cordero. El tío Arturo abre una botella de champán. “¿Pero es champán o es cava?”, dice el tío Rubén, como todos los años. Se abre la veda de las conversaciones recurrentes. “¿Y tú cuándo te echas novia?” “¡Qué programas más malos dan en televisión!” “Este cordero está di-vi-no”. “¿Y el discurso del Rey, habéis visto el discurso del Rey?”.

00.00 – La acidez hace acto de presencia. Me sirvo otra copa de vino.

00.15 – El abuelo se atraganta con un trozo de cordero. Papá se levanta y le da palmadas en la espalda a su suegro para que salga. Juraría que le sigue dando palmadas en la espalda mucho después de que el abuelo escupa el trozo de cordero.

00.30 – La tía Aurora propone que antes de los postres guardemos un minuto de silencio por el tío Ramiro, que en paz descanse. Julen se levanta de la mesa y dice que por ese cabrón no guarda ni media hostia, y se lanza a una nueva tanda de insultos. El abuelo se le une. Los dos gritan durante un buen rato. Luego el abuelo se queda dormido.

00.35 – El tío Rubén me ha metido mano por debajo de la mesa. Sospecho que quería meterle mano a su mujer, que está al otro lado, pero por lo que pueda pasar, mañana le mando unas flores por wassap.

00.45 – Postres. “Uy, no sé si voy a conseguir comer nada”, dice el tío Arturo. Cuando cree que nadie mira le veo metiéndose polvorones en los bolsillos.

01.00 – La abuela Eugenia se arranca con las canciones de ayer y de siempre, seguida inmediatamente por la tía Aurora, que ofrece una versión completa de “Cuando era pequeñito” con por lo menos diez estrofas.

01.30 – Empieza el Campeonato Intergeneracional de Tute Amateur. Apuesta máxima, cinco céntimos.

01.55 – La tía Aurora acusa a mamá de hacer trampa y guardarse los triunfos. Mamá le dice que ella no se guarda nada, que no es como otras que se quedan con lo que no les corresponde. La tía Aurora dice que ella nunca se ha quedado con nada, pero que si alguien se ocupó de la abuela Benita fue ella y eso también tiene un precio. Mamá le dice que no meta en esto a la abuela Benita, que en paz descanse. La tía Aurora llama a mamá ingrata. Mamá llama a la tía Aurora aprovechada. El tío Rubén le dice a mamá que no hable así a su mujer. Papá le dice al tío Rubén que si quiere salirse al balcón a fumarse un puro. El tío Rubén acepta. Aprovechando la confusión, me cojo una docena de monedas del montón del abuelo, que de todas formas va perdiendo.

02.00 – La abuela Eugenia pregunta qué es triunfo cada vez que le toca jugar. Julen y yo nos compinchamos secretamente para cambiarle el triunfo cada vez que pregunte. Aun así, nos gana 25 céntimos.

02.20 – Mamá y la tía Aurora han hecho las paces y están sentadas en la butaca viendo la televisión muy abrazaditas. Ya solo quedamos en la mesa Luisito, el tío Arturo y yo. En este momento mis ganancias del juego ascienden a 65 céntimos. Decido retirarme ahora que estoy en todo lo alto.

02.45 – Los tíos y primos empiezan a desfilar poco a poco. “Ya se ha pasado otra Nochebuena”, dice la tía Aurora como todos los años, “parece mentira qué rápido pasa el tiempo”, dice, como todos los años, “parece ayer cuando estábamos celebrando la última Nochebuena”, dice, COMO TODOS LOS PUTOS AÑOS. Me pregunto si será de mala educación empujar a una tía escaleras abajo.

03.15 – Ya se ha ido todo el mundo. El salón ha quedado que parece más fácil mudarnos a otra casa que arreglar esta. “Deja eso como está que mañana lo ordeno”, me dice mamá, como si en algún momento se me hubiera pasado por la cabeza ordenarlo.

03.30 – Me voy a la cama. Antes de dormirme pienso que no estoy casado ni divorciado ni tengo hijos ni soy famoso ni rico ni estoy muerto, pero tampoco estoy tan mal. Debe ser que estoy borracho.

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Un pensamiento en “Escenas de Nochebuena (Diario de a bordo)

  1. Jajajajajajajajajajajaja… Entrañable estampa familiar. Afortunadamente, las nuevas generaciones nos saltamos ya esa imposición que, como manda la tradición, obliga a celebrar con cena de tíos, primos y abuelos las fechas señaladas. (¿O… no?).

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