Catacresis

Con el tema “¿Tiene sentido la literatura en la sociedad post-capitalista?”, tuvo lugar una mesa redonda en la sociedad cultural Ateneo Libre Pero No Gratis de nuestra muy noble villa. El evento congregó una asistencia numerosa, compuesta fundamentalmente por jubilados de un asilo cercano, lo que provocó una inesperada escasez de pastelitos de chocolate y por ende algunos desafortunados incidentes violentos entre los espectadores.

El turno de palabra correspondió en primer lugar al profesor Louis Poleccoir, de la Université Paris XXVII-La Dernière, quien disertó brillantemente durante cuarenta y cinco minutos sobre la inextrincabilidad epistemológica del (des)centramiento (post)industrial (oc)cidental en el arte, y la necesidad fisológica de ir al baño a hacer popó por lo menos una vez por semana. Una postura sin duda polémica como podrán apreciar nuestros bien educados lectores, que no dejó indiferente al igualmente bien educado auditorio.

A esta intervención siguió la de Carolina Paleocarrero, de la Universidad de Cantabria, quien defendió muy vehementemente que una vez vio a Samuel Beckett en el autobús y que le pareció muy antipático y mucho más bajito de lo que uno se imagina en sus textos, lo que demuestra sin contestación posible que la literatura no te hace ni más simpático ni más alto ni menos irlandés.

Por su parte, el escritor británico John Swaftner, autor entre otras grandes obras de la novela Aquí y ahora o si eso luego ya más tarde, consiguió concitar la ovación de la tarde al afirmar que se habían acabado los pastelitos de chocolate pero que había visto a una señora de la segunda fila meterse tres o cuatro en el bolso, y que él era un famoso escritor británico que había venido para el evento especialmente desde Oxbridge, y que por lo tanto merecía un pastelito de chocolate, como mínimo.

El moderador, después de realizar un encendido elogio de las piernas de la profesora Paleocarrero, dio paso al turno de réplica y se protegió muy prudentemente detrás de uno de los floreros. Comenzó el debate la profesora Paleocarrero, señalando que ella nunca hacía popó, y que le parecía una enorme vulgaridad hablar de esos temas en público, a lo cual el profesor Poleccoir respondió que eso solo demostraba que no había leído a Foucault, Lyotard, Baudrillard o Zizek. La profesor repuso, muy elocuentemente, que ella se cagaba en Foucault, Lyotard, Baudrillard y Zizek, lo que fue percibido por una parte de los asistentes como una contradictio in terminis.

El profesor Poleccoir decidió valerse en su siguiente respuesta de los medios digitales a su alcance, y metió el dedo índice de su mano derecha en la nariz de la doctora Paleocarrero. Esta, a su vez, pareció más partidaria de los tradicionales medios analógicos, y le clavo al profesor Poleccoir un bolígrafo en la mano izquierda. (El famoso escritor británico había abandonado ya la sala en busca de un local donde fumar y comer pastelitos de chocolate). A este vivo intercambio que podría titularse “el medio es el mensaje” siguió un inevitable cuestionamiento del concepto de identidad individual en una sociedad posmoderna, traducido en un arrancamiento mutuo de pelos, piel y pequeños trocitos de carne.

A tal punto llegó el airado debate, que la doctora Paleocarrero y el profesor Poleccoir llegaron efectivamente a dudar de su existencia en tanto en cuanto seres socioculturalmente condicionados y virtualmente indescifrables para un observador tan socioculturalmente condicionado como ellos, lo cual les llevó a trascender a un plano meta-metafísico y post-post-kantiano en el que lograron, ante la mirada atónita de los veteranos del quinto batallón de granaderos, transformarse en un super-ser sintético, hermafrodita, a-histórico y a-político, que declaró con los cuatro ojos bien abiertos y las dos bocas torcidas en una sonrisa perpendicular: “Ahora lo entendemos todo”.

Ante tan palmaria afirmación, el moderador salió de debajo del ficus y declaró concluida la sesión, disuelto el Ateneo y finalizada su carrera como moderador.

Para la próxima semana el post-Ateneo Libre Pero No Gratis tiene el honor a invitarles a la mesa redonda “¿Perros o gatos, qué es mejor?”, que promete ser tan intensa como la pasada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s