Un juego de niños

El juego funciona así: uno de nosotros se pone en el centro del círculo (tenemos que ser por lo menos seis personas para poder jugar, porque si no, no hay círculo); uno de los que están en el círculo escribe una palabra en un papel, y se lo pasa al de la derecha, y el de la derecha se lo pasa al de la derecha, y este al de su derecha, y así. Cuando todos los del círculo han leído la palabra, tienen que decir otras palabras que estén relacionadas con esa palabra pero que no sean esa palabra, para que el que está en el medio la adivine.

Nos reímos mucho con el juego, porque intentamos escoger las palabras más difíciles, las que nunca va a poder adivinar el que está en el medio, y porque gritamos todos tanto alrededor de él o de ella que lo dejamos tonto, y así no adivina la palabra y nos reímos mucho.

A mí me tocó una vez, por ejemplo, la palabra “Alicate”, y solo conseguí adivinarla después de unos cinco o veinte minutos, y porque Laura, que es tonta, empezó a decir “alic-“, y luego se calló y se puso todo roja.

Laura no nos cae bien. Es tonta, está gorda, es torpe, es fea, no vale para ningún juego, no entiende los chistes y se echa a llorar como una cría cada dos por tres. Le dejamos que venga con nosotros porque es la hermana de Elena, que es la más bonita del grupo, y porque es divertido reírse de ella y ella la mayoría de las veces ni siquiera se entera de que nos estamos riendo de ella.

El otro día empezamos a jugar al juego, y le tocó ponerse en el medio a Laura. Ese día Elena no estaba, si no no habría pasado nada. Laura estaba en el medio, y a Juanjo le tocaba escribir la palabra en el papel para que intentase adivinarla. Vi que Juanjo se reía cuando escribía en el papel, y vi que todos los que leían el papel se reían antes de pasárselo al siguiente. Cuando me llegó, leí que en el papel ponía “Ballena”, que es gracioso porque así es como llamamos a Laura cuando no está delante, o a veces incluso con ella delante cuando no está Elena para protegerla.

Así que Laura se puso en el medio y empezamos a gritar, todos al mismo tiempo y tan fuerte como podíamos: ¡Foca! ¡Elefante! ¡Morsa! ¡Foca! ¡Bola de grasa! ¡Morsa! ¡Vaca! ¡Cachalote! Cómo nos reímos, que parecía que se nos iban a salir las tripas por la boca.

Luego me di cuenta de que estábamos jugando a otro juego diferente, porque Ramón gritó: ¡Gorda!, y eso ya no es una pista para adivinar la palabra “Ballena” sino algo diferente. Y luego otro gritó, ¡puta gorda!, y después todavía otro, simplemente, ¡puta! Porque es verdad que Laura, aunque está gorda, se viste como si estuviera buena, y va enseñando la mitad de las tetas. Y luego ya todos estábamos gritando cosas como ¡Imbécil! ¡Puta! ¡Idiota!, y cosas peores, porque dicen que Laura, aunque está gorda, o porque está gorda, no sé, dicen que va dando besos a todos los chicos que se dejan.

Yo también le grité cosas, no me acuerdo de cuáles. Aquello era muy divertido.

Y luego volvimos a cambiar de juego, porque alguien, creo que fue Ramiro, le dio una colleja así, ¡plas!, con la mano abierta a Laura en la coronilla, e hizo mucho ruido y nos reímos más todavía. Y cuando Laura se giró enfadada para mirar a Ramiro, otra persona, ¡plas!, otra colleja. Yo le di una que me salió mal y le dio en el cuello. Las chicas también le daban, y por lo alto que sonaba, no le daban más suave que nosotros.

El primero que le dio con la mano cerrada, o sea, con el puño, fue Ramón, por detrás, en la nuca, y el sonido no fue tanto ¡plas! sino más ¡pof! Laura se echó a llorar, pero es que Laura se echa a llorar por cualquier cosa, y entonces Ramón volvió a pegarle con el puño, esta vez de frente, en los morros. ¡Cranch! Laura primero paró de llorar y luego empezó a llorar todavía más fuerte, con las manos en la cara. Entre las manos le caía un poco de sangre, pero no mucho, así que me animé a pegarle yo también un puñetazo por detrás, no muy fuerte.

Laura intentó salir del círculo, claro, pero se equivocó y se fue contra Ramiro, que es el más fuerte y la empujó otra vez al medio del círculo. Y seguimos dándole con todo lo que se nos ocurría, con las manos, con los pies, con las rodillas, y gritándole cosas, y era muy divertido. Cuando se cayó al suelo, que a mí me parece que se dejó caer porque tan fuerte no le estábamos pegando, entonces ya le dábamos solo patadas que era más cómodo, y Juanjo le saltó encima un par de veces, que es muy gracioso porque como Laura está tan gorda rebotó y se cayó al suelo también, rodando.

Luego apareció Elena corriendo y gritando y paramos para mirarla, que estaba muy guapa así todo colorada y sin aliento de correr. Y se agachó al lado de Laura, que estaba más fea que nunca, la muy fea, y la abrazó y se quedaron así llorando abrazadas un rato, y como aquello ya no era divertido nos fuimos a casa.

Y luego los padres de Laura y Elena empezaron a llamar a nuestros padres por teléfono para armar un escándalo, y no sé bien por qué, porque ya les hemos explicado que era solo un juego y que era muy divertido, y que aunque Laura no nos gusta y está gorda y es fea y es tonta y no sirve para ningún juego, le dejaríamos que siguiera viniendo con nosotros, porque es la hermana de Elena que es muy bonita (aunque esto último no se lo dijimos). Pero parece que los padres de Laura y Elena no lo entienden, y quieren que nos echen del colegio o no sé qué. Es que los adultos, a veces, no entienden nada.

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