Gil Vicente y Gil Vicente: apuntes para un estudio comparativo

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Gil Vicente (Shil Fisente)

Entre  1465 y 1536 floreció en Portugal un poeta dramático a la altura de los mejores que en el mundo han sido: el gran Gil Vicente (pronunciado, para que lo entiendan mis lectores españoles, Shil Fisente). Gil Vicente (Shil Fisente) es autor de quince obras de teatro, consideradas como los cimientos del teatro clásico portugués, que, según algunos (léase Almeida Garrett, por ejemplo), nunca ha vuelto a situarse a tal altura.

Destaca Gil Vicente (Shil Fisente) por su frescura e inventiva. Su primera época está fuertemente influida por los temas pastoriles, en particular por Juan del Encina, pero pronto se eleva a partir de ellos para construir un estilo propio, propiamente portugués, basado en la crítica satírica de las costumbres, con mezcla de lo cómico y lo trágico, de los personajes realistas y los alegóricos. Sus obras maestras son, a juicio de los críticos, el Auto da Barca do Inferno (1516), el Auto da Barca do Purgatório (1518) y el Auto da Barca da Glória (1519).

Por esas mismas fechas, exactamente por esas mismas fechas, florecía también otro poeta dramático, también portugués aunque escribiese en lengua española, llamado igualmente Gil Vicente (pronunciado, para que lo entiendan mis lectores portugueses, Jil Bizente), si no fundador, sí cómplice necesario de los Juan del Encina, Torres Naharro y compañía en la formación de eso que después vino a llamarse “teatro prelopesco”.

Gil Vicente (Jil Bicente)

Gil Vicente (Jil Bicente)

Gil Vicente (Jil Bizente) es autor de once obras “enteramente españolas” (Ticknor 1856), las más perfectas y acabadas de su siglo, en opinión de algunos críticos, aunque también afectadas por cierta banalidad e incluso grosería propia de su época.

Parece mentira que, con tantos puntos de contacto (no tanto su origen portugués, puramente anecdótico, como su estilo, influencias y formas dramáticas), no exista todavía ningún estudio comparativo que contraste la obra de Gil Vicente (Shil Fisente) con la de Gil Vicente (Jil Bizente). Más aún cuando, a juzgar por los datos, ambos colaboraron en la creación de al menos dieciocho obras bilingües español-portugués (más obras, nótese, de las que cada uno de los dos escribió por separado).

Quizás, llevados por la homonimia, haya quien piense que Gil Vicente y Gil Vicente son un mismo y único autor; el sentido común, sin embargo, dice que esto es imposible, y no solo porque uno escribiera en español y otro en español, lo cual ya de por sí indica muy a las claras que pertenecen a literaturas diferentes. ¿Cómo iba a ser la misma persona, simultáneamente, el autor cumbre del teatro portugués, por una parte, y solo un imitador de Juan del Encina y precursor lejano de Lope de Vega, por otra?

No, esa hipótesis cae por su propio peso; falta ahora, por tanto, un investigador valiente que desvende la verdadera historia de Shil Fisente y Jil Bizente, que diga dónde coincidieron por primera vez, cómo decidieron empezar a colaborar, cómo se repartían el trabajo e incluso, posibilidad extraordinaria, si Shil Fisente no podría ser el autor de algunas de las obras atribuidas a Jil Bizente y viceversa, lo que dejaría seriamente dañada la historia literaria de ambos países tal y como la conocemos.

El reto está lanzado.

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