Diluvio

Algún día, hijo mío, todo esto fue agua. Enormes serpientes marinas. Los pájaros volaban mientras podían, luego se posaban, flotaban, se hundían, eran comidos por pequeños peces plateados y voraces. Un mundo de una crueldad sublime. Siempre moviéndose hacia adelante, para no ahogarse. Los barcos, no hay barco que flote eternamente, en un mar lleno de tormentas y monstruos. Allí pudo acabar todo, como una bola azul absurda y húmeda, habría sido elegante. Algas flotando hasta donde alcanza la vista. No poder dejar de remar nunca, para no llegar a ninguna parte. Pero luego los mares empezaron a secarse, con el esqueleto de una ballena construimos una casa, había un cuervo. Ahí es donde todo se echó a perder.

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