Una broma

Hola Santi, ¿qué tal? Feliz año dentro de lo posible ya sabes.

Sé que no hablamos hace mucho pero sigo tu blog casi desde el principio y como sé que te gustan las historias raras pensé que tenía que escribirte para contarte lo que me pasó el otro día. Tú verás luego lo que te parece y si quieres publicarla o convertirla en una novela jajaja.

Resulta que la semana pasada fui a Cruces a visitar a una tía mía que estaba ingresada para una operación, nada grave pero ya sabes es una persona mayor y cualquier operación es seria. El caso es que en la cama de al lado había una señora muy mayor, muy viejita delgada que parecía un esqueleto más que una persona vamos. Debía estar en las últimas la pobre…

En fin ahí estaba yo con mi tía y la señora con su marido. La cortinilla entre las camas estaba corrida y no nos veíamos unos a otros. Y a lo mejor por eso porque pensaba que estaba sola el caso es que la mujer dijo: “Ricardo Ricardo” (el marido no se llamaba realmente Ricardo pero me da pena decir su nombre verdadero).

Y el marido “Qué quieres, cariño” con una voz que parecía que estaba a punto de echarse a llorar. Y ella “Ricardo tengo que decirte, tengo que contarte, todo esto ha sido una broma.” Y él “¿Una broma qué? ¿Esto?” Y ella “Una broma todo, nosotros, todo. Una broma”. Y él “¿Pero todo qué, qué todo?” Y ella “Nosotros Ricardo, toda nuestra vida”.

Mi tía estaba dormida. Casi la despierto para tener testigos de que no me estaba inventando esta conversación. Luego no sé de dónde sacó fuerzas la viejita porque ya he dicho que estaba en las últimas pero soltó una parrafada que venía a ser más o menos esto:

“Fueron mis amigas Ricardo, me dijeron mira ese chico tan feo, mira a que no lo sacas a bailar, en broma. Entonces ninguna chica sacaba a nadie a bailar Ricardo y menos a un chico tan feo como tú. Pero las chicas sabemos formas. Me puse a tu lado dos miraditas y ya. Y luego mis amigas ahora a que no te atreves a invitarle al guateque del club. ¿Que no me atrevo? Anda que no me atrevo. Y me atreví. Pensé parar ahí porque tú me mirabas de una forma que no era normal Ricardo, no era normal y yo no sabía si eso era bueno o malo. Pero mis amigas que sería divertido, que siguiese un poco más. Que le habían contado nuestra broma a todo el mundo y todo el mundo se había reído mucho. Se reían Ricardo. Íbamos tú y yo juntos a cualquier sitio y la gente se reía Ricardo, se reía de nosotros porque éramos una broma. Tú tan feo y yo tan señorita. Luego me pediste que me casara contigo y quise decir que no y acabar la broma pero dije que sí porque pensé que mis amigas iban a reírse muchísimo más todavía con aquello. Y mis padres, mis padres no se rieron nada. ¡Si es feo dijeron y pobre y tonto! Y yo dije algo como que el amor es ciego pero en el fondo pensaba así es más divertido todavía. Y nos casamos y luego vinieron los niños que fueron otra broma porque sacaron tus orejas y tu idiotez y la gente seguía riéndose Ricardo, tú no te dabas cuenta. Yo hasta te cogí cierto cariño Ricardo, pero ya estaba harta de la broma. Quise terminar la broma. Se lo dije a mis amigas pero ellas hicieron como que no se acordaban de nada y que qué broma y de qué hablaba y que nadie se separaba de su marido así como así, eran otros tiempos. ¿Adónde iba a ir yo Ricardo? ¡Treinta y tantos años de broma Ricardo! ¿Te haces idea? ¡Treinta y tantos años! Pero ya no tiene gracia Ricardo. Hasta aquí hemos llegado. Era todo una broma Ricardo, una broma. Eres un inocente”.

Sé que no habré conseguido escribir exactamente lo que dijo la señora pero hay frases de las que me acuerdo perfectamente, aunque al mismo tiempo tengo la impresión de que no puede haber sido así… Porque quién hace eso, ¿no? O a lo mejor a la señora se le había ido la cabeza. Aunque hablando parecía muy lúcida…

Como mi tía seguía dormida creo que no oyó nada y yo me fui sin que me viera el marido para ahorrarle la humillación. Con un poco de suerte ni se enteró de que estaba allí. La siguiente vez que fui a ver a mi tía la señora vieja ya no estaba allí, supuse que se habría muerto pero no pregunté.

En fin ¿qué te parece la historia? ¿Crees que podrás sacar un cuento de aquí? 🙂

A ver si nos vemos para ponernos al día. Cuídate. Un abrazo,

P.

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