Escrito encontrado en el reverso de un presupuesto trianual

Nunca he contado esto a nadie; nunca contaré esto a nadie; voy a contarlo. Una vez maté a un hombre. A una persona; a un hombre. Fue un accidente; no fue un accidente, fue en defensa propia; no fue en defensa propia. Quería matarlo. Lo odiaba. No lo conocía de nada. Quería matarlo. No es verdad. Venía hacia mí, era de noche, venía hacia mí, le dije: no le dije nada. Era de noche. Yo quería ver a mi padre; no podía ver a mi padre; mi padre no existe; mi padre ya no existe. Esto ocurrió hace mucho tiempo: lo cuento porque el crimen ya ha prescrito; esto ocurrió ayer: lo cuento porque no soporto la culpa. Le golpeé con una barra de hierro; le golpeé la cabeza con una barra de hierro; le golpeé tres veces la cabeza con una barra de hierro. No fue premeditado; fue premeditado: quería matarlo. Cogí la barra de hierro de mi casa; encontré la barra de hierro en la calle. ¿Qué barra de hierro? Con un adoquín de la calle le golpeé la cabeza una sola vez. Fue en defensa propia. Fue un accidente. Fue premeditado; lo odiaba; quería matarlo. Cuento esto porque pasó hace mucho tiempo; cuento esto porque pasó ayer y no soporto la culpa; cuento esto porque es mentira. Cuento esto porque quiero que sea mentira. Me quité la chaqueta que se había manchado de sangre, la metí en el primer contenedor que vi y me fui andando y temblando para casa. Ayer. Hace años. Nunca. De camino a casa un papel amarillo tirado en el suelo me llamó la atención; lo recogí; decía: “Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo, y aprendan de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. Mateo 11, 28-30”. Vi que mis uñas estaban manchadas de sangre. Entré en casa; no había nadie; mi padre vino a recibirme; no había nadie. No es verdad. Nada de esto es verdad; es mentira; nada de esto es mentira.

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Un pensamiento en “Escrito encontrado en el reverso de un presupuesto trianual

  1. Si necesitas la dirección del manicomio más próximo, puedo encargarme de buscártela yo misma. No puedo. La busqué ayer. Mañana te la paso. No sé dónde vives. Les diré que te recojan de entre los que van por la calle atentos a los adoquines sueltos o a papeles amarillos.

    (Eres genial, Santi. ¡Gracias!).

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