Bebé-Thor

Las autoridades acordonaron el Casco Viejo porque se corrió la voz de que iba a nacer un bebé-animal en alguna parte del barrio. Yo conseguí atravesar el control porque soy pequeño, y paso desapercibido, y porque tenía dentista y no quería perder la cita (no me encontraron ninguna caries nueva, a dios gracias).

Cuando llegué se había formado ya un importante corrillo de gente a la espera de noticias en la plaza de la catedral. Por encima del zumbido de las conversaciones se oían los gritos de la parturienta, y todavía por encima de estos, los de un hombre vendiendo barquillos. Los barquillos eran muy caros pero aun así me compré media docena con chocolate. Para celebrar que no tenía caries nuevas.

El ambiente estaba de lo más animado. A mi lado, una chica bellísima decía cosas bellísimas sobre la libertad y la democracia y la igualdad, pero yo solo podía pensar en arrancarle la camiseta y mordisquearle los pezones (dicho sea con el mayor de los respetos). En cambio, una mujer que paseaba un cerdo atado con una correa comentaba: “Ojalá nazca bebé-cerdo. Los cerdos son animales muy obedientes”, y dicho esto le dio un limón entero al suyo, que se lo comió de un bocado sin protestar, aunque le caían unos lagrimones enormes.

Finalmente, nació el bebé, y nació bebé-pez-martillo (por lo que muy pronto se le puso el apodo de “Thor”, aunque su familia había decidido llamarlo Ramiro). La madre nos lo enseñó desde el balcón, y pudimos ver su piel gris reluciente, su cabeza transversal, su colita temblorosa, sus agallas palpitantes. Para sorpresa de todos, el bebé nació hablando casi perfectamente (ceceaba un poco, pero se le entendía). Nos agradeció a todos nuestra presencia, dijo que tenía grandes esperanzas de cambio y que venían tiempos mejores para todos. Y que por favor dejásemos de comer atún en conserva.

Y después de decir esto, con dos golpes de cola bien dados saltó del balcón y se escurrió entre la gente en dirección al río. Lo vimos desaparecer nadando decididamente hacia al mar. Cuando llegaron las autoridades ya no lo encontraron, así que, para compensar, se llevaron detenido al cerdo de la señora. Los demás nos dispersamos y dejamos a la señora y a la madre de Thor abrazadas, llorando por sus respectivas pérdidas.

En conjunto, diría que fue una mañana interesante.

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3 pensamientos en “Bebé-Thor

  1. Jajajajajajajajajaja. ¡Me encanta!!!! Kafkiano pero en positivo. Un poco frescos esos pensamientos sobre qué hacerle a la “chica bellísima”, pero igual si le pregunta ella está por la labor y tenemos un desenlace sorpresa…….
    (Como siempre, disfruto en este blog: ¡gracias!)

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