Elogio de la exageración

Algunos amigos míos tienen la costumbre de exagerar las anécdotas que cuentan, dramatizarlas, multiplicar los números por 3 y convertir cada historia en algo épico, magnífico y casi (solo casi) inverosímil. Suelen decir: “si lo vas a contar como ha sido, mejor no lo cuentes”.

Estos amigos míos son sabios, porque han comprendido lo que a los filósofos, filológos e historiadores les ha llevado varios siglos comprender: que con respecto al pasado, la verdad no existe; que ninguna representación que hagamos del pasado puede recrearlo realmente; que nuestros recuerdos son el resultado de un proceso de selección, olvido, reconstrucción y manipulación; que podemos decir de una narración del pasado “esto es falso”, pero nunca podremos decir “esto es verdadero”.

Por eso, con vocación más literaria que científica, mis amigos exageran, inventan y manipulan sin pudor y sin límite; y de hecho hay en ellos mayor honestidad que en la de la mayoría de historiadores, porque con mis amigos existe un pacto tácito que dice: “lo que te voy a contar no es cierto; contiene exageraciones, inventos y manipulaciones. Sabes que en el fondo de toda esta historia gigantesca hay un pequeño núcleo de verdad, del tamaño quizás de una almendra o un piñón. Pero no te es posible saber cuál es ese pequeño fruto verídico: tu único consuelo es saber que existe”. Mientras que los investigadores profesionales del pasado dicen: “lo que te voy a contar es cierto: ocurrió así, es la verdad”; y luego hacen exactamente lo mismo que mis amigos, y el núcleo de verdad de sus historias quizás no sea mayor que el de las historias de mis amigos.

Exagerar y mentir no es un medio de alcanzar la verdad; pero sí es un medio para desnudar la hipocresía de la mentira ajena.

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3 pensamientos en “Elogio de la exageración

  1. ¿Te conté cuando me caí al mar pescando y me ahogué en medio de tres olas de marea? Lo más cachondo fue cuando resucité en medio del desierto…

  2. Me gusta considerarme un trovador de suenios
    La verdad es un concepto tan complicado…mejor dicho, tan aburrido, que solo puedo sentir lastima de aquellas personas que necesitan saber que un hecho es veridico para que les interese, cuando lo cierto es que no necesitan la verdad porque no estan preparados para asumirla.
    Miente a tu mente hasta que tu mismo seas incapaz de saber si es mentira la verdad o verda la mentira.

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