Entradas invitadas: Estaba escrito

No creo en la idea de destino. O mejor dicho, sí creo: es esa cosa que juega contigo y te maneja como a un pobre títere al que en contadas ocasiones se le da la posibilidad de elegir, de aprender, de acertar o equivocarse. Sólo que yo lo llamo vida.

El caso es que un día me repartió unas cartas, y en ellas ponía India. Lo tomas o lo dejas. Y yo me marqué un farol (all in) y de momento parece que fue una partida ganada. Lo hizo a traición, sin avisar. O eso creía yo…

 

Mayo de 2010

Hannah me regala un libro por mi cumpleaños. Tiene más páginas que Los Pilares de la Tierra y se titula Shantaram. Lo empiezo con una mezcla de escepticismo y curiosidad, como empiezo todos los libros de los que nunca he oído hablar, y así, casi sin querer, me acabo sumergiendo en el inframundo de la exótica Bombay de la mano del protagonista, un ex presidiario que emprende una huída a ninguna parte y acaba enamorándose de una mujer, de un país, de un pueblo.

Sam, mi compañera de trabajo me pide que le preste algo para leer y, una vez acabado, le paso “Shantaram”:

-¿Qué te está pareciendo?

-Es maravilloso, me encanta, ¿no ha hecho que te enamores de la India?

-Es un buen libro, pero no, la India no me llama mucho la atención…

 

Junio de 2010

Esta vez soy yo quien le pide un préstamo a Sam, y me deja The Hungry Tide, de un autor muy conocido en los círculos académicos y del que yo jamás había leído nada: Amitav Ghosh. La niebla que rodea al relato permanentemente me acaba rodeando también a mí, aislándome del resto de pasajeros del metro y transportándome a tierras lejanas habitadas por tigres de Bengala y delfines del Irrawaddy.

 

Julio de 2010

Sam, una vez más, me descubre un pequeño paraíso para todo anglófilo que se precie en la capital del Reino: J&J Books and Coffee. Su sótano me resulta tan abrumador como en su día debió parecerle a Aladino la cueva de las maravillas, pero un libro en concreto llama mi atención: Sister of my heart, de Chitra Banerjee Divakaruni. Narra la historia de dos niñas que crecen juntas en decrépita y orgullosa Calcuta, y cómo cambian sus vidas tras casarse, con más o menos fortuna, con los hombres que sus madres eligen para ellas. Puede que la historia en sí no resulte especialmente atractiva para el exigente lector occidental, pero la prosa de Divakaruni es sencillamente mágica, mágicamente sencilla.

 

A finales de mes nos revelaron la gran incógnita del año: INDIA. ¿Cómo puedo seguir diciendo que no creo en el destino, aun cuando el mío estaba escrito en letras de imprenta?

Firmado: Aída Ramos

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2 pensamientos en “Entradas invitadas: Estaba escrito

  1. Estaba escrito Aída… la India te esperaba, te buscaba, te gritaba y tú supiste escuchar su llamada. El destino está en nuestras manos en tanto en cuanto podías haber hecho oídos sordos, pero entonces no te hubieras sentado a los pies de Buda en las cuevas de Ajanta, ni hubieras fotografiado a la pareja de niñitos que paseaban de la mano cerca del Fuerte de Daulatabad. Estaba escrito. Se te abrieron varios caminos y tú elegiste el destino que esas lecturas te marcaban..

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