Entradas invitadas: La niña del balón y la piruleta

Hola, Santi. ¿Te acuerdas de mí? Sí, soy yo. La niña del balón en la mano y la piruleta en la boca. Así es como me describiste. ¿A que ahora ya me vas recordando? Supongo que con todo lo que escribes, tantas pequeñas historias, tantos monólogos interiores, tantos flashes de la vida de otros como yo, ya ni me recordarás. Y eso que te di uno de los momentos de gloria en tu blog. ¿Cuántas visitas tuviste gracias a mi historia? Se te debería caer la cara de vergüenza. Puro amarillismo, puro morbo, pura obsesión. Y todo… ¿para qué? ¿Para conseguir unos cuantos lectores más en tu blog? Total, lo que has conseguido es unos cuantos morbosos más, como tú. Tú, valiente para comenzar mi historia, para situarme a poca distancia de las sucias garras de ese señor, el que no tiene una piruleta en la boca pero sí tiene algo en la mano. Pero luego… ¡cobarde! Que si llamar hijoputas y pervertidos a tus lectores, pero ¿y tú, qué? ¿Dónde está tu responsabilidad? Porque hasta donde yo sé, tú y solamente tú eres el responsable, quien comenzó mi historia, quien me lanzó al mundo, a un mundo en el que un señor, sin piruleta en la boca pero con algo entre las manos, estaba cerca, terriblemente cerca de mí. Pero claro, cuando llegó el momento de terminar mi historia, no te atreviste. ¡Cobarde! Y te justificaste diciendo que me dejabas en un limbo, a salvo dentro del coche mientras el hombre miraba a un lado y a otro por encima del hombro, para toda la eternidad. ¿A salvo dentro del coche? ¡Qué cínico! ¿Qué niña de mi edad está a salvo en el coche de un extraño para toda la eternidad? Pues para que lo sepas, mi historia no se quedó en ese limbo de inocencia, mi historia continuó. ¿Que no quieres oírla? ¿Que te hace daño imaginártela? Lo siento, tú la creaste. Tú me creaste, a esa dulce, inocente y tierna niña del balón en la mano y la piruleta en la boca. Y mi ansia de venganza me ha hecho tan fuerte… tan poderosa… que ahora campo a mis anchas por tu imaginación y por tus remordimientos. Así que si alguna noche das demasiadas vueltas en la cama y no puedes dormir, ya sabes por qué es. Y si en tus próximas historias, esas que publicas en tu blog sin pedir permiso a sus protagonistas, se te cuela un personaje femenino huraño, frío y calculador, no te extrañes de que tu blog se llene de sangre por momentos. Esa será mi venganza.

Firma: Guillermo Gómez (cometa23)

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10 pensamientos en “Entradas invitadas: La niña del balón y la piruleta

  1. Guiller, la niña vio a su madre por la ventanilla del coche (la ventanilla de la puerta opuesta a la que ella usó para entrar), así es que, mientras el hombre sin piruleta en la mano vigilaba si había alguien que hubiese visto la escenta, ella recorrió el asiento, salió del vehículo y corrió hacia su mamá contándole a gritos que aquel hombre que quería jugar con ella quería llevarla en coche hasta donde ella estaba…
    (…Sabiendo esto yo pude dormir la noche en que leí a Santi por primera vez).

    • =) Con lo enganchada que estoy a este blog -y a la larga lista que cuelga de él- ¡como para que Guiller me estropee la diversión provocándote malas noches que no te permitan luego escribir! (Y lo siento mucho, niña, no haberte ido con un desconocido…).

  2. Mi post publicado y yo sin interné 🙂
    Mayte, acabas de dejarme a mí también tranquilo. Ya pensaba que un día la niña iba a escaparse de la imaginación de Santi y a convertirse en una niña asesina de carne y hueso. Andaba yo preocupado 🙂

    • Jajajaja, vaya, me alegra que no te haya molestado mi aportación. Realmente sí nos dejabas a todos preocupados con esa sed de venganza de la niñita tonta y confiada. No, ya no, ahora sigue con las piruletas pero ha crecido y es bibliotecaria en un pueblecito en el que lee cuentos a grandes y pequeños, para que aprendan que no pueden irse con cualquiera de la mano….

  3. Santi:
    Probablemente no te acuerdas de mí. Soy yo, la piruleta que estaba en la boca de una niña de cuento. Sé que la niña anda por ahí, provocando reacciones en unos y otros. Sin embargo, yo, ya ves, he desaparecido. Sí, comprendo que es mi destino, que “debe” ser así. Soy consciente de que lo mejor que me puede pasar es eso, desaparecer rápidamente en ese mundo de oscuridad y humedad que es una boca. Y sé también que a lo más que puedo aspirar es a dejar una lengua tintada de rojo por un rato. No creas que he olvidado que puede ser peor; que puedo quedar abandonada en una papelera, entre pañuelos de papel y propaganda de videntes africanos, esperando a la noche para ser triturada sin contemplaciones en el basurero. O aun peor, acabar transformada en una masa más o menos informe de azúcar y caramelo fundido, pegada en el bolsillo interior de una chamarra que al final del invierno pasó al fondo del armario.
    Pero, ¿sabes qué?, lo que no puedo soportar es el olvido. Cinco minutos en la vida de cualquier persona y se acabó. Y eso que yo, como esa a la que recuerdas de vez en cuando, también fui dulce contigo.

  4. Estimado Santiago Pérez Isasi,

    Me dirijo a usted en calidad de representante jurídico del señor que no tiene una piruleta en la boca, pero en la mano tiene algo.

    Hemos podido comprobar que en su entrada de 16 de abril 2011, titulada “Eres lo que lees”, realiza usted insinuaciones y acusaciones de enorme gravedad contra nuestro representado, constitutivas de un delito de injurias y atentado contra el honor y perseguibles por lo tanto por vía judicial.

    Quizás le interese saber que nuestro representado es una figura muy respetada y conocida en nuestra comunidad; que ha realizado numerosas aportaciones, no solo pecuniarias, a diversas instituciones benéficas, no pocas de ellas destinadas a mejorar y proteger las condiciones de los niños de su ciudad; y que en el día en el que usted tuvo la ocurrencia de retratarlo, acababa de conocer la noticia del divorcio de su hijo menor, y de saber que su nuera tenía intención de trasladarse a Italia, de donde ella es originaria, junto con sus nietas, lo que sin duda explica en gran parte su interés amistoso y protector por la niña solitaria y su quizás algo errático comportamiento posterior.

    Por todo ello, exigimos de usted una rectificación inmediata; el borrado de la entrada del blog en cuestión; el borrado del blog, y el borrado de su persona, o en su defecto el exilio a un país tan lejano y exótico que aún no tenga conexión a internet. En caso contrario, aténgase a las consecuencias.

    Atentamente,

    RPS&JHGA, abogados.

    • Muy Sres. míos:

      En relación con el escrito por Vds. enviado al Sr. Pérez Isasi acerca de su narración sobre los hechos acaecidos en torno a una niña confiada y su reciente contacto directo con su representado jurídico señor que no tiene piruleta en la boca pero sí algo en la mano, es mi deber acudir en defensa del citado Sr. Pérez.

      Por la presente les comunico que existe como testigo la que esto suscribe y no permitirá la desaparición de la entrada, el blog, ni la propia persona del susodicho, debido a que razones sentimentales convierten la entrada de la “niña” en “la primera vez en este blog” para la testigo, por lo que acudirá con todo el peso de la ley como abogada de oficio.

      Como razón de la defensa se argumenta el aspecto lamentable que mostraba su representado en contraste con la indefensión de la niña y consideramos insuficiente el hecho personal del divorcio de su hijo como motivo aceptable para permitirse la sospechosa aproximación hacia la menor que jugaba en un parque con una pelota.

      Doy fe de que mi defendido Sr. Pérez se limitó a describir una escena que cualquier otro hubiera descrito en los mismos términos.

      Por todo ello les rogaría que retirasen de inmediato las veladas amenazas que subyacen bajo su “aténgase a las consecuencias” y no obstaculicen el buen desarrollo de este blog, de modo que continúe como lo lleva haciendo hasta la fecha, para disfrute y regocijo de no pocos navegantes.

      Sin otro particular,

      Mayte, viajera de la blogosfera y ávida lectora de Santi

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