Tema para una tragedia

Acto 1

En una polis lejana, a la que llamaremos, por ejemplo, Tebastugal, un rey de pelo cano y sonrisa astuta, al que llamaremos, por ejemplo, Sócrates (ya es un nombre griego, para qué cambiarlo) se lamenta ante la crueldad del destino:

SÓCRATES: Apurar cielos pretendo, ya que me tratáis así… Ah, no, esto no pega. ¡Oh, destino cruel! ¡Oh, maldad de las circunstancias! ¡Oh la irresponsabilidad de la oposición, oh la insensibilidad de los mercados, oh el dolor incomparable del pueblo tebastugalés! Yo solo soy un hombre, ¿y qué puede un hombre contra los elementos? Por Tebastugal di mi sangre, mi vida, mi hacienda (esto es literatura, ¿verdad?). ¡Y ahora me veo repudiado, vilipendiado, arrastrado por el fango y las zarzas! Pero sea, si yo soy la víctima propiciatoria, el cabrito, digo, el cordero pascual, la ofrenda del holocausto, así sea, así, sea, oh, oh, oh.

EL CORO (a.k.a. LA OPOSICIÓN): Qué morro tienes, Sócrates, qué morro tienes. Mira cómo has dejado Tebastugal, que deberíamos hasta las bombillas si las bombillas ya se hubieran inventado. Qué morro tienes, Sócrates, tu discurso victimista ya no se lo cree nadie.

UN TEBASTUGALÉS: Yo sí…

SÓCRATES: Por gente como tú sigo yo gobernando. Quiero decir: para gente como tú sigo yo gobernando.

Telón

 

Acto 2

La situación en Tebastugal se ha vuelto insostenible: la ciudad está invadida por las moscas, la enfermedad y los bonos basura. Sócrates está asediado a partes iguales por sus enemigos y por las dudas. Perdón, por las deudas. En un acto desesperado, acude a consultar al Oráculo.

SÓCRATES: Oh, Oráculo, dime que debo hacer en este momento aciago (aquí podría ir un chiste de Les Luthiers pero me contengo). Mis conciudadanos sufren, mis amigos me abandonan, mis enemigos, bueno, son mis enemigos, qué puedo esperar de ellos. La economía se hunde, llueve más que nunca, a Mourinho lo humilla el Barcelona, ¡y mi madre ni siquiera está buena! ¡Qué puedo hacer para aplacar la ira de los dioses, oh Oráculo!

ORÁCULO: Debes hacer sacrificios incontables. Debes entregar cuatro mil litros de ginjinha, ochocientos Gallos de Barcelos y treinta toneladas de bacalhao con natas. Y vender a Hulk y a Falcao. Y transformar Sintra en un campo de paintball.

SÓCRATES: ¿Perderé mi pensión?

ORÁCULO: No.

SÓCRATES: Entonces, acepto. ¡Oh sacrificios terribles, oh injusticia insensata, oh agonía del pueblo! Tengo que hablar con mis abogados. ¡Oh resaca de los años buenos, más buenos para algunas personas que para otras! ¡Vienen años malos, más malos para algunas personas que para otras!

Sale. Es un decir. Sale, pero se queda. Telón.

 

Acto 3. Dos meses después

Tebastugal está gobernado ahora por las tres arpías, que son más guapas de lo que dice la leyenda. Tienen un exótico aire norteño que les queda de maravilla. Sentadas en un cómodo trono de ébano y seda (por ejemplo) gobiernan el destino de los hombres. Sócrates se ha arrancado los ojos, pero poco.

SÓCRATES: Bueno, pues al final no era para tanto, ¿no? Jejeje.

UN TEBASTUGALÉS: Hombre, teniendo en cuenta que llevamos dos meses comiéndonos la corteza de los árboles…

SÓCRATES: Son sacrificios necesarios. Yo hasta me arranqué los ojos…

UN TEBASTUGALÉS: ¡Quítate las gafas de sol!

SÓCRATES: ¿Es que no he hecho ya bastantes sacrificios?

EL CORO (a.k.a. LA OPOSICIÓN): ¡Nosotros ya lo advertimos! ¡Nosotros ya lo advertimos! ¡Nosotros ya lo advertimos! ¡Nosotros ya lo advertimos!

UN TEBASTUGALÉS: Ellos ya lo advirtieron, Sócrates.

SÓCRATES: A mí no me digas. Yo habría podido salvar Tebastugal si me hubieran dejado. Quince o veinte años más de gobierno, no pedía otra cosa.

EL CORO (a.k.a. LA OPOSICIÓN): ¡Mentiroso!

SÓCRATES: ¡Traidores!

LAS ARPÍAS: (Señalando al tebastugalés) Entonces, ¿podemos ya empezar a comernos su hígado?

Se hace de noche en Tebastugal. Telón.

Epílogo: Veinte años más tarde

GUÍA TURÍSTICO: Y aquí, donde ahora ven estas ruinas que parecen sacadas del Señor de los Anillos, un día hubo una polis próspera (bueno, aproximadamente) que fue el orgullo de los mares y el destino vacacional de miles de alemanes e ingleses. Grandes consumidores de gomina, sus futbolistas. Ahora, miren ustedes. Ese arco fue una vez… No, ese arco siempre fue un arco. Pero antes estaba limpio y reluciente… No, en realidad siempre estuvo así. Pero antes los niños corrían y jugaban. Y saltaban. Y se caían, a veces. Casi que estamos mejor ahora.

Entran Sócrates y el Coro (a.k.a. La Oposición)

SÓCRATES: …y dicen que este año por fin empezará a crecer la economía.

EL CORO (a.k.a. LA OPOSICIÓN): ¡Nosotros ya lo advertimos! ¡Nosotros ya lo advertimos! ¡Nosotros ya lo advertimos!

GUÍA TURÍSTICO: Y ahora, si miran a la derecha, verán a una de las arpías masticando parsimoniosamente el pancreas de un indígena.

UN TEBASTUGALÉS: Aaaaaaaaaay.

SÓCRATES: Qué pueblo este, que no sabe más que quejarse.

EL CORO (a.k.a. LA OPOSICIÓN): ¡Nosotros ya lo advertimos! ¡Nosotros ya lo advertimos! ¡Nosotros ya lo advertimos!

Fin.

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