Milagro

Cuando ocurrió el milagro yo estaba en el metro, entre Campo Grande y Cidade Universitaria (línea amarilla). A mi lado, de pie, había una chica joven, mucho más joven que yo, que ya estoy empezando a dejar de ser joven; guapa, pero con una mirada dura, una belleza arisca y sin sonrisa (era tarde por la tarde, estaba anocheciendo, el metro hacía mucho ruido en las curvas). Yo iba leyendo Budapeste de Chico Buarque, hasta que me di cuenta de que a mi lado había otro hombre (quizás mayor que yo, a lo mejor no) mirando a la chica de la mirada dura. ¿Sería igual de dura su mirada si no la mirásemos? Del otro lado del vagón se nos vino acercando una mujer delgadísima, con la cara invadida de granos y cicatrices, pidiéndonos unas monedas para comer, algo para comer, que estaba en la calle y tenía cáncer, decía. Insistía. Señora, señora, algo para comer. La señora (su vestido verde) se metió la mano en el bolso y sacó algunas monedas, no sé cuántas ni es eso lo que importa, para ponérselas en la mano. En ese momento el metro salió a la superficie y ocurrió el milagro, pero yo no me lo perdí porque estaba terminando un capítulo de Budapeste de Chico Buarque. La chica de la mirada dura llevaba una mochila azul; salió casi corriendo del vagón en dirección a las escaleras mecánicas. Dudo que vuelva a verla nunca.

Anuncios

Un pensamiento en “Milagro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.