Minotauro

Se oyen aullidos en el laberinto.

Ariadna se retuerce de placer mientra sujeta entre los muslos la enorme verga del Minotauro.

-Así,  torito, así, que me destrozas.

El Minotauro no dice nada, porque la boca, la lengua y la garganta son otras partes que también se le han quedado de animal.

Teseo, que ya ha recibido lo suyo, se desangra en un rincón con una sonrisa en los labios.

Las hermanas de Ariadna, para encubrirla, se inventan que el Minotauro está muerto, Ariadna aracnizada y Teseo no sabe, no contesta.

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3 pensamientos en “Minotauro

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